Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 1 - 2004

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

En un suspiro
Por Claudia Virginia Samayoa - Guatemala, 22 de noviembre de 2004
cvsjrh@intelnet.net.gt

Dicen que la vida se nos va en un suspiro. En un suspiro el tiempo deja atrás todos esos eventos, luchas y anhelos que en su momento vivimos como insuperables. En un suspiro la vida se plantea en términos totalmente distintos.

Hace veintitantos años fui al aeropuerto con mis padres a despedir a unos amigos de infancia. Estos amigos se iban en el momento cuando su amistad significaba salir del cascarón para una adolescente introvertida y amante de los libros. Pero estos amigos no se iban de viaje, se iban exiliados. Su padre había salido a escondidas hacía un tiempo escapando de las garras de una represión intolerante a la oposición política. Ellos salieron y nosotros quedamos atrás.

Hace poco en las calles de la zona 1, una persona a quien admiraba por su trabajo por la verdad. Madre de una alumna que se había ganado mi corazón con su sencillez y crítica aguda. En esa ocasión caía una graduada de mi colegio, al mismo tiempo que la represión y la persecución rodeaban mi vida académica en la Universidad de San Carlos.

En ambos eventos, que hoy parecen no más que un suspiro, la sensación de abandono, de impotencia y de rabia por no poder hacer nada para cambiar la situación apoderaban mis momentos de silencio. ¿Por qué me quitaron la inocencia? ¿Por qué perseguían el saber? ¿Por qué todos dejaban que eso ocurriera?

Pero llegaron otros momentos. Recuerdo el 5 de octubre de 1995 cuando llegaron las noticias de la masacre en Xamán. Soldados entraron a la comunidad... asesinaron a varios campesinos e incluso niños. Recuerdo que el horror llenó mi corazón. Pero esta vez, habían unos chalecos azules. Rápido llegaron a nuestras oficinas a consultar y a la comunidad a verificar. Si bien es cierto, no todos los que usaban esos chalecos tuvieron una conducta imparcial, de todos modos su presencia garantizaba que se hiciera algo. Ahora habían guatemaltecos haciendo algo ante la injusticia.

También recuerdo la mañana del 27 de abril de 1998, cuando la terrible noticia del asesinato de Monseñor Juan Gerardi Conedera, ocurrida la noche anterior, sacudió nuestras conciencias y la ilusión de que todo había acabado. En las reuniones de ese día y las manifestaciones de los días siguientes, los chalecos azules brindaron una presencia que atenuaba nuestro miedo. Y los chalecos azules acompañaron todas las manifestaciones y el proceso judicial contra los autores del crimen.

Los chalecos azules tuvieron un importante rol entre 1999 y el 2002, cuando la nueva oleada de represión cometida por los poderes ocultos detrás del gobierno del FRG, hicieron de las suyas contra la Fundación Rigoberta Menchú. Allí los chalecos azules actuaron con rapidez y se salieron de su camino para apoyar al Ministerio Público en sus investigaciones y para acompañar a mi institución. Y sé que así lo hicieron con otras organizaciones. A la fecha, hay oficiales de Minugua que utilizan su chaleco azul para acompañar hasta el día de hoy.

Y sí, como un suspiro se fueron los eventos. También se fueron las discusiones y los pleitos con Jean Arnault por su parcialidad, y con Gerd Merrem por su actitud hacia los derechos humanos. Se fueron las tensiones para pedirle más a Minugua, mientras otros le pedían menos.

Como un suspiro todo ha quedado atrás y uno puede reconocer que los chalecos azules dejaron más aportes que errores, que la guerra quedó atrás, y que ya no estamos solos gracias a ellos. Veremos de hoy en adelante cómo se comportan los chalecos beige.

Tomado de www.sigloxxi.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.