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El derecho de ser necio
Por Claudia Virginia Samayoa - Guatemala, 29 de noviembre de 2004
cvsjrh@intelnet.net.gt

"...nos asiste el derecho de ser necios hasta que la verdad y la justicia sean una norma".

El lunes 22 de noviembre se inauguró el Primer Congreso Internacional sobre Racismo y Genocidio. Dicho encuentro permitió una discusión amplia sobre dos fenómenos que en Guatemala levantan polvo por separado, y no digamos cuando los juntamos.

La directora del Centro de Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH), Edda Gadiola, dijo en sus palabras de inauguración, que luego de 22 años de la comisión del genocidio, y de cinco desde que CALDH ayudara a las comunidades víctimas de masacres a poner sus denuncias en contra de los estados mayores del Ejército de los gobiernos de Lucas García y de Ríos Montt, que la gente les llama necios por seguir insistiendo en justicia. Ella dijo que si defender el derecho a la memoria era necedad, pues ellos eran necios.

Necios porque están convencidos de que un país sin memoria no tiene pasado, no tiene presente y no tiene futuro. ¡Cuánta razón tiene! ¿No se le ha ocurrido pensar, estimada lectora y lector, que parte de nuestros problemas está en el hecho de que no tenemos memoria? Y no hablo de revolver la herida. Hablamos del derecho a la verdad sobre lo que ocurrió, con todas sus perspectivas incluidas, y el derecho a la justicia ante los crímenes de lesa humanidad, como el genocidio.

Sí. Genocidio. Según la Convención Internacional contra la eliminación del Genocidio, ratificada por Guatemala, "se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal: a) matanza de miembros del grupo; b) lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo; c) sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial; d) medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo, y e) traslado por fuerza, de niños del grupo a otro grupo".

Según la Comisión de Esclarecimiento Histórico, lo que ocurrió en Guatemala entre 1981 y 1983 contra seis grupos étnicos mayas, fue genocidio. Y éste pudo ser cometido con la indiferencia de los guatemaltecos y guatemaltecas, por nuestro racismo.

Coincido con CALDH, en que nos asiste el derecho de ser necios hasta que la verdad y la justicia sean una norma. Pero no sólo nosotros tenemos derecho de ser necios. Todos ustedes tienen ese derecho. La señora Carmen Aída Molina Abril encontró una forma de enviarme un poema que escribió cuando asesinaron a Julio Francisco Cermeño Rodríguez en la colonia Carolingia, mientras desfilaba en la celebración de la Independencia. Transcribo sus versos en los párrafos que me quedan de mi artículo, para ratificar el derecho que tenemos de ser necios y alzar nuestra voz cada vez que se comete una injusticia.

Catorce de septiembre

Inocente adolescente
que marchabas con tus compañeros
tocando tu corneta
el 14 de septiembre
haciendo honor a tu Patria.

Tú ibas lleno de vida y alegría
tu vida cegaron,
marchitan las esperanzas de tus padres,
hirieron hondamente
los sentimientos de tus compañeros,
tu muerte inocente, hizo temblar a toda la gente.

En el momento en que te hirieron,
tu sangre brotó
y se tornó en hermoso
ramo de rosas púrpuras
y así
te presentaste ante la Patria.

La Patria abrió sus brazos
y te acogió con gran ternura diciendo:
Aquí estoy hijo mío/de sus ojos brotaron
lágrimas ardientes
y gritó
no quiero que caigan más inocentes
¡No me celebren así mi cumpleaños!

Tomado de www.sigloxxi.com


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