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La autonomía municipal existe, Señor Ministro
Por Claudia Virginia Samayoa - Guatemala, 17 de enero de 2005
cvsjrh@intelnet.net.gt

Señor Ministro, usted es el segundo Ministro de Gobernación a quien me dirijo desde esta columna. No pude resistir la tentación de compartir con usted algunas de las reflexiones que motivan sus acciones y declaraciones que justifican una mano dura ante la manifestación y protesta social. ¡Ninguna toma de carretera más!, es su consigna para este año 2005.

Esa consigna tiende a colocar a las comunidades y al movimiento social ante un callejón sin salida. Resulta que más de ocho años de pseudo diálogos no han llevado a la solución de los problemas estructurales y a buena parte de los coyunturales. Durante estos últimos años se ha visto cómo los liderazgos que claman por el diálogo, y la solución negociada se ha visto sobrepasadas por la desesperación de las personas.

Ahora resulta que las protestas pacíficas -no las armadas con rifles o piedras- también han sido criminalizadas. Su discurso, en particular, tiende a confundirlo todo y empieza a darle características de complot sedicioso y terrorista a lo que no es más que cansancio popular. Señor Ministro, estamos ante la receta del desastre.

Pero aún hay en Guatemala, personas que buscan cauces legales para el conflicto. Uno de ellos es la decisión de una autoridad municipal, reconocida en el artículo 55 del Código Municipal, de prohibir el desmantelamiento de una pasarela que se encuentra en el territorio de Sololá. La decisión tomada luego de un cabildo y apoyada por el Alcalde Municipal de Sololá conforma parte del espacio de poder autonómico dado por la Constitución Política de la República.

La situación del traslado de la maquinaria destinada a la empresa minera de San Marcos no es un asunto de seguridad. Era una disputa entre una empresa privada y la decisión de la autoridad municipal. El camino legal para esa disputa era la impugnación a la decisión autónoma de la autoridad municipal.

Ya sabe usted lo tardada que es la justicia; pero si cree en la Ley no debería imponer la prisa de unos por sobre el proceso legal. Su consigna, Señor Ministro, lo llevó no sólo a utilizar más de mil efectivos para desbloquear la carretera, sino a violar la ley, al desmantelar una pasarela sin autorización municipal.

Ahora habla de un rosario de delitos cometidos. Coincido con usted, Señor Ministro, el día 11 de enero hubo comisión de delitos. La responsabilidad de los comunitarios y de las autoridades del Ejecutivo en ellos deberá ser determinada por juez. Pero lo que se cometió fue terrorismo y sedición, ese delito es otra cosa. Usted acusa a la Sra. Dominga Vásquez, la autoridad municipal de la que hablábamos, de terrorismo por haber ordenado que no se quitara una pasarela. La Sra. Vásquez, con esa ordenanza, no estaba ocasionando terror, estaba tratando de dar espacio y tiempo para un diálogo que este gobierno no ha querido tener. Un diálogo honesto, no comprado, con las comunidades es lo que ella buscaba.

El jueves se empezó a escuchar por la radio declaraciones planteando que su tesis es verdadera: aquí hay grupos armados incitando terror y que la Iglesia Católica es la responsable. Incluso planteaban allanar los templos y meter presos curas. Señor Ministro, las estructuras clandestinas están atacando cada tres días a un defensor. ¿Cuánto tiempo calcula usted que pase antes de que sea a uno diario? ¿Cuánto para que sean más asesinatos? ¿Por qué el accionar terrorista de estas estructuras no provocan en usted una actuación tan decidida?

Tomado de www.sigloxxi.com


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