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El dragón
Por Claudia Virginia Samayoa - Guatemala, 21 de marzo de 2005
cvsjrh@intelnet.net.gt

Se desató el dragón. El mítico monstruo, el cuestionado provocador de los miedos está suelto. No, ya no cabe negarlo. Está acá y está actuando. Y mientras tanto, algunos se desgarran las vestiduras con cara de yo no fui y se preguntan: ¿Por qué?

Estimados lectores y lectoras, no es una pesadilla. Es una desgarradora verdad. Manifestaciones y tapones todos los días por demandas sociales, por el derecho de comer y gritando en contra de un tratado de libre comercio.

Policías cerrando el acceso al Congreso y a la Casa Presidencial. La ley les prohíbe cerrar el paso de las manifestaciones. Si quieren proteger los edificios y las instalaciones sólo los pueden rodear; no pueden bloquear tres cuadras a la redonda limitándole la libre locomoción a todos los ciudadanos y a los manifestantes. ¿Por qué?

Infiltrados, provocadores y provocados nos mostraron varios incidentes y choques entre supuestos manifestantes y policías. El 14 de marzo lo oímos en la radio. Los manifestantes llamando al orden, separándose de los provocadores y los provocados. Los manifestantes en su mitin y los provocadores vestidos de azul, mientras los provocados vestidos de pandilleros, jugando su juego. Manifestación pacífica disuelta en minutos por balas de goma y bombas de humo. Provocadores en vandalismo desatado por varias horas. Un sordomudo indigente, preso por provocar.

El 15 de marzo lo oímos en la radio. La fuerza de tarea militar, perdón, el grupo combinado de policía y Ejército, desalojando la protesta en la carretera a Colotenango. Protesta pacífica disuelta con bombas de humo y balas de verdad. Un muerto y nueve heridos.

Pero el Gobierno dice que quienes protestan son muy pocos. Mientras, la Ley del Catastro, que serviría para empezar a abordar la problemática de la tierra, tiene más de seis años de esperar consensos en el Congreso de la República. El TLC obtuvo consensos, fue aprobada y fue ratificada en un mes y días. ¿Dónde está la voluntad política?

La culpa la tienen los manifestantes. Ellos cometen delitos por protestar, y hay que enviar cientos de policías y militares a controlar a los enemigos de la ¿patria?. Mientras tanto, en Villa Nueva, las maras hacen de las suyas y no hay Policía. Los buses son asaltados, las familias extorsionadas, y a diario personas son asesinadas, pero ahí no mandan cientos a actuar en el momento del delito. ¿El pueblo no merece la misma protección que los edificios públicos?

Complós para matar a dos políticos, un religioso y un empresario. Amenazas de muerte e intimidación contra Marielos Monzón y Gabriel Mazzarovich, de Radio Universidad. Llamadas telefónicas acompañadas de noticias desde Uruguay, anunciando la supuesta muerte de Gabriel.

Y el Gobierno dice que no hay diálogo. Que con sindicalistas de 500 años y mechudos, él no habla. Que los policías no iban armados (bombas lacrimógenas, balas de goma y balas de verdad, seguramente no se disparan con armas). Que los manifestantes se dispararon a sí mismos. Que los problemas se arreglan con meter presos a 150 dirigentes.

Y detrás de todo esto, ¿qué? Estamos viviendo un auténtico caos provocado por un gobierno que gobierna para los ricos y nos quiere imponer un monólogo; por una sociedad polarizada que no sale de sus patrones de confrontación, y por las fuerzas dentro del Estado y fuera del Estado que están haciendo de las suyas.

Sí, las famosas CIACS están detrás de mucho de esto. Las preguntas son ¿con qué interés?, ¿están dentro del Gobierno o no? ¡Ay, el dragón!

Tomado de www.sigloxxi.com


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