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Aunque parezca disco rayado
Por Claudia Virginia Samayoa - Guatemala, 2 de mayo de 2005
cvsjrh@intelnet.net.gt

Estimadas lectoras y lectores, no sé ustedes pero a mí cada vez se me hace más escaso mi sueldo. Todo sube y sube, menos el salario y los ingresos de los guatemaltecos y guatemaltecas. El tema de la inflación, de los bajos salarios e ingresos y la pobreza en crecimiento está discutido hasta el cansancio. Pero el problema, sigue y no se va.

Hace unos meses el valor de la canasta básica de consumo era del doble del salario mínimo. Claro está, la famosa canasta hace décadas que no incluye carne y otros productos esenciales que en países un poco más incluyentes incorpora. De modo que nuestro salario mínimo alcanza para la mitad del mínimo vital reducido. Eso fue hace algunos meses, ¿cómo estará ahora la cosa?

La gasolina y el diésel están aumentando su precio sin parar. El Fondo Monetario Internacional ha anunciado que el petróleo seguirá subiendo y nos dice de la posibilidad de colapsos económicos en países donde la economía no está sana. (Roguemos por Guatemala). El efecto en cadena de la inflación energética es nefasto. Por ejemplo, la semana pasada anunciaron el fin del subsidio de la tarifa social de la energía eléctrica para los que consumimos entre 100 y 300 KWH. Más dinero para servicios y menos para comida. Y aquellos que tenemos hijos pequeños y estamos constantemente ante el: ¡mami necesito nuevo pantalón porque ya los remiendos de las rodillas duelen! o ¡se me perdieron los crayones! o ¡la maestra dice que necesito témperas nuevas! o ... ya saben, la lista es eterna.

Pero finalmente, la perspectiva mía y de muchos ustedes es la que compartimos desde la clase media, tenemos los ingresos suficientes para comprar el Siglo Veintiuno o leerlo en el internet. ¿Cómo le estará yendo a los que no tienen salario fijo y que sus ingresos están cercanos al salario mínimo? ¿Y los desempleados? ¿Y los campesinos sin tierra?

Pues les está yendo realmente mal. En Jutiapa y en Canillá, el hambre aprieta por la sequía y la ausencia de posibilidades. Además de la subida de precios generales, tienen ahora que enfrentar el aumento del pasaje extraurbano y la ausencia de medicinas en los hospitales públicos. Lo más terrible de todo esto es que la respuesta gubernamental y de los diputados es nula. ¿O han escuchado a alguno planteándose iniciativas más felices que comprar petróleo barato en el mercado "libre"?

Mientras todos discuten sobre el TLC y la ley de concesiones como compensador del libre comercio, ¿quién habla de cómo parar la inflación o aumentar los salarios mínimos? ¿Quién habla de compensar la situación de la concentración de la riqueza en manos de cada vez menos guatemaltecos? Lo que sí se escucha es al Señor Presidente sugiriendo a las personas que no pueden pagar el aumento del pasaje extraurbano que caminen. Finalmente, decía, según los expertos el promedio de recorrido que hace una persona en esos buses destartalados es de siete kilómetros y que caminar esa distancia es hasta buena para la salud.

Hablando de políticos que andan por las nubes mientras el pueblo anda comiendo polvo, ojalá viéramos una discusión seria sobre cómo enfrentar la inflación. Porque no creo que dejar que la iniciativa privada tenga el control de los servicios públicos sea la solución a la situación de las familias guatemaltecas.

Y aunque parezca disco rayado hablando de lo mismo, ¿cuándo van a ajustar el salario mínimo al nivel de la canasta básica de consumo, como ocurre en los países capitalistas de verdad?

Tomado de www.sigloxxi.com


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