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Momento de relevo
Por Claudia Virginia Samayoa - Guatemala, 20 de junio de 2005
cvsjrh@intelnet.net.gt

En el velorio de Gaspar estuvieron presentes cientos de jóvenes que representan el futuro y el cambio.

En la política, los relevos generacionales no sólo acontecen inevitablemente, sino también son necesarios para la revitalización de los ideales. En la izquierda estamos en ese tránsito necesario que se expresa dolorosamente con la sensación de ausencia de cuadros nuevos, por parte de algunos que llevan toda una vida de lucha, y la sensación de ausencia de espacio por parte de la energía desbordante y bisoña de la juventud.

En medio de nuestros devenir y debatir llegó el 15 de junio la noticia de la muerte de Rodrigo Asturias Amado. A Rodrigo le conocí después de la firma de la paz y en el marco de mi lucha por la justicia en los casos de violaciones de derechos humanos del enfrentamiento armado, del cual él fue un protagonista. Recibí su respeto, lo cual no siempre se recibe de una persona como él. Con su partida se va un símbolo de la última mitad del siglo pasado. Con sus luces y sus sombras, Asturias representa el idealismo de una generación por una Guatemala mejor, que no encontró otro camino que la lucha armada, y cuando pudo construyó la paz. La última lucha de Rodrigo fue la búsqueda de la unidad de una izquierda fragmentada. ¡Quién sabe si lo hubiera logrado! ¡Quién sabe si se va a lograr!

El ciclo de la vida continúa y así es para la izquierda. En el velorio de Gaspar estuvieron presentes cientos de jóvenes que representan el futuro, y decenas de sobrevivientes y respetables figuras de las cuales aún tenemos mucho que aprender de sus aciertos y desaciertos. Y en este momento de cambio generacional, donde la muerte de Rodrigo Asturias -precedida por las de Rolando Morán y Mario Payeras- marca un hito, emergen las nuevas propuestas. Entre ellas la de un joven que está haciendo algo distinto, algo nuevo, algo así como el llanto de un niño recién nacido. Alfredo De León Solano le ha impuesto una dinámica distinta a su gestión de diputado. Se ha dispuesto informar a las personas que quieran escuchar sobre lo que día a día pasa en el Congreso y lo que él está haciendo en los temas en los que se ha comprometido a luchar.

En mi bandeja de entrada encuentro, por lo menos, un mensaje diario de Alfredo contándome sobre la agenda de la semana, los resultados de tal o cual interpelación y los anteproyectos de ley que él está estudiando para que podamos emitir opinión. Alfredo está haciendo lo que todos los diputados deberían hacer: comunicarse con los ciudadanos de su distrito y abrir su curul a ellos.

Como parte de esa nueva generación que empieza a marcar sus propios rumbos, el diputado De León tiene muchas pruebas que pasar para constituirse en una propuesta acabada que llegue a las alturas de los que hoy nos dejan. ¿Trabajará él por la unidad? Así que brindo por la generación que tiene aún mucho que demostrar. Y redoblo el brindis y el homenaje por aquellos que nos entregan su lucha y sabiduría.

Fuente: www.sigloxxi.com


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