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Todo vale ... pero sólo para mí
Por Claudia Virginia Samayoa - Guatemala, 5 de septiembre de 2005
cvsjrh@intelnet.net.gt

Debemos decir NO a la pena de muerte, a la limpieza social y al intervencionismo político en Venezuela.


La máxima maquiavélica que enuncia que el fin justifica los medios. En otras palabras, todo vale para lograr nuestros objetivos. Dos ejemplos se me vienen a la mente sobre el funcionamiento de esa máxima: el llamado de Pat Robertson y el de Marta Yolanda Díaz-Durán.

En su lucha por el control del petróleo a nivel mundial, Estados Unidos es capaz de todo. Desde invadir y bombardear países soberanos, hasta la intervención en la política interna. En nuestro continente, Venezuela ha sido su nuevo objetivo. La última de las movidas para crear inestabilidad fue la declaración pública de Pat Robertson solicitando que alguien, en nombre de Dios, matara a Hugo Chávez. Así no más. La voz del predicador evangélico le dio la vuelta al mundo.

No escuchamos en ningún momento, al Gobierno de Estados Unidos distanciándose de dichas declaraciones o, por ejemplo, abriendo un proceso en contra del predicador por incitación a la violencia, apología del delito o conspiración. En su lugar, se atreven a criticar al presidente de Venezuela cuando legítimamente protesta por las continuas acciones intervensionistas del Gobierno norteamericano y de sus agentes.

El otro ejemplo, más local, refiere a la utilización del asesinato selectivo y sistemático de supuestos delincuentes (alias limpieza social) como mecanismo para lograr seguridad. Marta Yolanda Díaz-Durán editorializó la semana pasada señalando que ese era el camino para lograr que los delincuentes cambien de profesión. En su apología del delito, a la editorialista de Prensa Libre no le importó las consecuencias que dicha práctica tiene en el Estado de Derecho y en la vigencia de sus propios derechos.

La opinión reflejada por la editorialista es, sin duda alguna, compartida por muchos. Todo vale para lograr mis objetivos. Pero cuando un grupo de campesinos realiza una manifestación pacífica, las críticas no paran y se les acusa de violar los derechos de los demás ciudadanos. En otras palabras, está bien para algunos asesinar selectiva y sistemáticamente, pero para otros no está bien manifestar.

Tanto en el caso de Venezuela como en el caso de la llamada limpieza social, la máxima de que el fin justifica los medios, está acompañada de un pie de página, el cual indica que esta regla sólo aplica para aquellos que tienen el poder económico y político para sostenerlo. ¿Cuál sería la reacción de ambos personajes si Chávez o los delincuentes se pronunciaran en favor de su muerte?

Ambos ejemplos muestran un profundo deterioro del valor de la vida. El relativismo se ha apoderado de tan elemental principio. Como humanidad estamos mal cuando se justifica el asesinato de cualquier ser humano, en nombre de una causa supuestamente mayor. Debemos parar esta espiral de la muerte. Debemos decir NO a la pena de muerte, a la limpieza social y al intervencionismo político en Venezuela.

Fuente: www.sigloxxi.com


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