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Suspiros de CICIACS
Por Claudia Virginia Samayoa - Guatemala, 26 de septiembre de 2005
cvsjrh@intelnet.net.gt

Pero, ¿cómo van a combatir al grupo de personas que está armando a los mareros en las cárceles?

Últimamente me preguntan muy a menudo por la CICIACS. Sí, se me acercan, estimados lectores y lectoras, con una cara de aflicción y a voz muy baja, como esperando que la cautela pueda traer una respuesta distinta a la que en el fondo de sí mismos saben, hacen la pregunta. Después de escuchar mi calmo y sereno NO, explotan y me dicen que no puede ser. Me dan mil razones para la CICIACS.

¿Qué no hay CICIACS? Pero, ¿cómo van a combatir al grupo de personas que está armando a los mareros en las cárceles y propiciando una masacre por episodios en las cárceles? Es muy extraño que las granadas y armas largas entren de afuera de los centros de detención y que las autoridades no hagan nada, aunque en muchos casos fueron advertidos. Allí hay gato encerrado.

¿Qué no hay CICIACS? ¡Es un escándalo que ahora, públicamente, acepten que hay poderes detrás de la elección del Presidente de la Corte Suprema de Justicia y no hagan nada! Las negociaciones y los tira y encoge empezaron desde la elección de los magistrados. Ahora sólo se trata de encontrar el ideal para que defienda los intereses de los poderes ocultos en la elección del próximo fiscal general. El arroz se está cocinando.

¿Qué no hay CICIACS? Pero, ¿no que el gobierno anda diciendo por todos lados que reconoce que se están atacando, incluso asesinando, defensores y defensoras de derechos humanos, pero que no puede hacer nada porque son aparatos clandestinos de seguridad? El desconcierto atrapa las voces. Para mientras, las ofertas públicas emitidas por la Vicepresidencia que anuncian: estamos en eso, ya mero la vamos a proponer y esperen un tantito. Al final, sólo se aumenta la frustración. Lloramos como alma en pena.

¿Qué no hay CICIACS? ¡Increíble! Pero, ¿cómo se va a hacer para controlarlos si hasta quieren crear un super fuero militar? Ahora resulta que modifican el Código Militar para que los militares sean juzgados por sus pares por la comisión de cualquier delito. Algún proyecto por ahí proponía que hasta los militares retirados iban a tener ese privilegio. Y encima ahora dicen, los del Congreso, ignorar quién puso la enmienda. Pero nadie ignora que los primeros favorecidos serían los militares que hoy luchan para evitar un juicio por corrupción y, por añadidura, el ex presidente Portillo. Los ratones andan sueltos.

En fin, estimados lectores o lectoras, a eso le llamo: suspiros por la CICIACS. Corazón suspirando, algo está deseando. La CICIACS o la ausencia de ella no pueden convertirse en la excusa para no hacer nada ante estos graves hechos. En lugar de suspirar por lo que no fue y pudo ser, lo que corresponde es volver a poner el tema de las estructuras clandestinas en el tapete y ver cómo, de una vez por todas, se desmantelan. Eso antes de que se salgan con la suya y vuelvan a controlar la elección de la CC, del MP y de otras instituciones públicas.

Fuente: www.sigloxxi.com


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