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El enredo del sistema penitenciario
Por Claudia Virginia Samayoa - Guatemala, 7 de noviembre de 2005
cvsjrh@intelnet.net.gt

Mientras tanto, los vecinos de las cárceles viven atemorizados por las fugas y por los motines.

No cabe duda, el tema de cárceles en Guatemala se ha convertido en brasa caliente para el Gobierno, el pesar de los y las ciudadanas y la excusa para movidas políticas. En medio de los dimes y diretes, los lamentos, las valentonadas y las denuncias, todas y todos nos quedamos con un amargo sabor de boca.

Los primeros motines e incidentes en las cárceles ocasionaron la remoción de autoridades del sistema penitenciario y lamentos sobre la ausencia de una normativa adecuada para el funcionamiento del sistema. Por supuesto, lo que hay que hacer es cambiar y legislar. Los cambios de autoridades penitenciarios parecen estar llevándonos de mal en peor.

Los diputados y diputadas excusaron la ausencia de legislación a diversos problemas que tiene la iniciativa de ley en sus manos. Ignorando el hecho de que hace años tienen dicha iniciativa, le echaron la culpa a la sociedad civil, al Ejecutivo y a todos los demás. Sin embargo, a mediados de año nos dijeron que aprobarían una nueva ley. Y como siempre, los diputados y diputadas incumplieron su promesa. La tan ansiada ley sigue sin aprobarse para zozobra de la ciudadanía.

El ministro de Gobernación, Carlos Vielmann, anunció hace un par de semanas que él sabía cómo resolver el problema pero no lo dejaban. Grilletes a los presos, uniformes de color ¿naranja? y otras medidas fueron anunciadas. La que más me llamó la atención fue el ofrecimiento de privatizar las cárceles. Imagínense, en lugar de Policía y Ejército, las cárceles serían cuidadas por policías privados de seguridad. ¿Cómo funcionará eso? Acuérdense que la Ley de Servicios Privados de Seguridad tampoco está buena, y los controles sobre las empresas son débiles.

El último de estos enredos es el intento presidencial de hacerle creer a la ciudadanía que el ministro de la Defensa, Carlos Aldana, fue removido por su "responsabilidad" en la fuga de El Infiernito. Ahora resulta que luego de más de cinco motines, más de una veintena de muertos en las cárceles y varias fugas, la responsabilidad se le adjudicó al Ejército. Según yo, el sistema penitenciario es una responsabilidad del Ministerio de Gobernación. En otras palabras, es una responsabilidad civil y no militar. El hecho de que al Ejército, las autoridades civiles le hayan pedido la seguridad perimetral y los reportes de inteligencia militar para hacer su trabajo, no exime a nuestro ministro de Gobernación de su responsabilidad.

Y así, todos parecen lavarse las manos sobre la situación del sistema penitenciario. Mientras tanto, los vecinos de las cárceles viven atemorizados por las fugas y los motines. Las madres y familiares de personas detenidas en las cárceles sufren de pensar de lo que puede pasarle a sus seres queridos. Los y las testigos de casos en los cuales con dificultad se ha conseguido sentencia pierden horas de sueño pensando en que pueda ocurrir la venganza.

Fuente: www.sigloxxi.com


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