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Carta de una tecolota
Asesinato en suelo guatemalteco
Por Claudia Virginia Samayoa - Guatemala, 21 de febrero de 2007

Entorno a una mesa en un cuarto anónimo se planificó el asesinato. Los autores intelectuales o mediatos del crimen –como dirán luego las autoridades judiciales- se esmeraron en planificar hasta los últimos detalles: ¿Cuál era la ruta de las víctimas? ¿Cuáles los horarios? ¿Cómo reaccionará el piloto-guardia de seguridad? ¿Qué combustible hay que utilizar para quemar el carro y garantizar que no quede ni la más mínima evidencia? ¿Cómo garantizar una salida limpia?

Todo crimen con móviles políticos, en otras palabras con la intención de cometer un daño hacia un grupo, una causa o incluso hacia un colectivo mayor, se hace tomando en consideración todo el entorno. En este caso parece que pensaron en todo. Averiguaron bien que los pick up se han estado viendo constantemente cuando van y capturan presuntos delincuentes o jóvenes que usan tatuajes en las áreas marginales de las grandes zonas urbanas de Guatemala, que los miran en los ataques contra defensores y defensoras de derechos humanos y en los atentados contra políticos. Por ello no dudaron en conseguirse dos pick up para darle seguimiento al carro de sus futuras víctimas. Así cuando las pesquisas empiecen, los atemorizados investigadores se detendrán porque ya saben que escarbar mucho en donde aparecen esos pick up puede significarles la muerte. Es un secreto a voces que detrás de estos pick up está el poder.

Luego está el detalle del lugar para cometer el crimen. Así es como escogieron la capilla donde Monseñor Romero oraba donde no había mucha seguridad y donde las hermanas no opondrían resistencia. Lo mismo se hizo cuando escogieron el garage de Monseñor Gerardi. En este caso, la mesa hipotética sirvió de escenario de discusiones sobre el lugar ideal. Pero la discusión no sólo se centró sobre el punto de la carretera sino también sobre el país en que el golpe debía darse.

Seguramente alguien en la mesa sugirió que el hermano país era un buen lugar para cometer el asesinato porque sencillamente allá, como dijo Philip Alston, era el paraíso de los asesinos. La impunidad es casi total por lo que podían estar seguros que con un buen líquido combustible dejarían borrado cualquier huella y que eso garantizaría que nunca de los jamases se encontraría que fueron ellos ya que en ese hermano país los jueces piden testigos presenciales de los asesinatos para declarar a alguien culpable. Por otro lado, la corrupción y deterioro de la Policía permitía que por una buena cantidad de dinero, la escolta ayudara a conducir a las víctimas a su lecho de muerte. ¿Quién quita y hasta les prestasen unos de sus pick up para el operativo?

Alguna otra voz de la mesa ha de haber intervenido en ese momento sugiriendo el valor agregado que implicaba el asesinato de sus víctimas en suelo del hermano país ya que generaría problemas allá también. Eso probablemente favorecerá los intereses de grupos hermanos y eventualmente podría hacerse algún intercambio. Seguramente después de este golpe, si todo sale bien –habrán pensado-, el grupo que mandó a matar a los parlamentarios de ARENA, Eduardo José d´Aubuisson Munguía, William Rizziery Pichinte y José Ramón González Rivas, serán conocidos y venerados en el bajo mundo de Centro América.

Y las cosas se dieron como se planearon y la opinión pública de toda Centro América se conmocionó el 20 de febrero cuando oyó sobre el hecho. Ahora las autoridades guatemaltecas se quedan boquiabiertas sin los recursos para poder resolver el crimen, al fin de al cabo…el Congreso nunca le dio el dinero al INACIF, el Fiscal General nunca depuró al Ministerio Público, el Ministro de Gobernación nunca consiguió que la DIGICI funcionara independiente de la inteligencia militar, la Policía Nacional Civil no se ha logrado depurar y por primera vez los salvadoreños le habían entregado la custodia de sus diputados a la Policía Nacional Civil.

Y uno se pregunta, ¿dónde estaba ubicada esa mesa de planificación? ¿Estaremos verdaderamente ante un asesinato made in El Salvador para ser cometido en Guatemala o estaremos ante uno made in Guatemala?

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