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El patriarcado: una lacra a combatir
Por Camilo Santiago - Guatemala, 5 de octubre de 2018

El capitalismo presenta muchas injusticias que deberán ser cambiadas. Una de ellas: el patriarcado.

¿Qué es eso? La absurda, tonta e insostenible creencia de pensar que los varones son mejores que las mujeres, o que tienen naturalmente más derechos que ellas.

De nacimiento existen diferencia anatómicas, obviamente. Somos, en términos biológicos, machos y hembras de la especie humana. Pero rápidamente la sociedad nos transforma en mujeres y varones, en damas y caballeros. Esas son determinaciones absolutamente sociales, históricas. A esas formaciones culturales las llamamos "género". Y cada género se construye siguiendo patrones determinados que han sido construidos socialmente: "las mujeres son frágiles", "los varones no lloran", a los varones se le toleran ciertas cosas (ser "putos") que en las mujeres se tienen por despreciables (ser "putas"), "los varones escupen por la calle, las mujeres no fuman en público", etc., etc.

Pero nada puede justificar las asimetrías, las diferencias en relación a las cuotas de poder que tienen ambos géneros en los ámbitos públicos como privados. Hay ahí una terrible injusticia a transformar. El socialismo deberá encargarse de esa inequidad.

La injusticia está en la base misma del sistema capitalista. "¿Tu mamá trabaja? No, es ama de casa", puede decirse con total naturalidad. Pareciera que el trabajo doméstico, habitualmente desarrollado por mujeres (las "amas de casa"), no es trabajo. Se piensa así por el capitalismo que es terriblemente explotador... ¡y machista patriarcal! Muy buena parte de la población mundial (las "amas de casa") trabaja GRATIS, no recibe salario. Sin el trabajo doméstico, que es esencial para la reproducción de la fuerza de trabajo, el sistema no podría existir. Alguien debe encargarse de esas cuestiones básicas y elementales: preparar la comida, alistar la ropa, asear la casa, atender la crianza de los niños. Sin eso, el sistema capitalista en su conjunto no podía subsistir. Y justamente ahí tenemos la primera explotación económica: para que cada trabajador salga a trabajar cada día reproduciendo el sistema (el obrero, el campesino, el empleado público), una trabajadora NO asalariada preparó sus condiciones: le facilitó condiciones de carácter objetivo y subjetivo para que pudiera seguir trabajando.

El sistema capitalista explota a las mujeres en tanto trabajadoras no asalariadas que contribuyen a la reproducción de la sociedad. Y las explota en términos culturales/morales, creando una visión machista de las cosas, naturalizando la violencia de género y el matrimonio oficialmente monogámico, pero sistemáticamente transgredido.

La Revolución Socialista, tal como ya ha pasado en otras latitudes donde la misma triunfó, deberá acabar de una buena vez con todas esas lacras.

En el 96 Aniversario del Partido Comunista de Guatemala

69 Aniversario del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT).

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