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Un asunto menor
Por Carolina Vásquez Araya - Guatemala, 16 de octubre de 2004

Un informe de la OIT revela que casi el 40 por ciento de los niños guatemaltecos, trabaja

La situación de la niñez y la adolescencia ha sido siempre un asunto menor para los gobiernos de Guatemala.

Eso dicen las estadísticas, en las cuales aparecen la deficiencia de infraestructura y servicios educativos, las altas cifras de abandono escolar, el problema de la sexualidad precoz, embarazos prematuros, maltrato intrafamiliar, falta de acceso a servicios de salud, muerte por violencia, abuso de tabaco, alcohol y drogas y, como si fuera la cereza sobre el pastel, el trabajo infantil.

Una de las actividades más peligrosas y degradantes para los niños en edad escolar, es el trabajo en fábricas de artefactos pirotécnicos, la mayoría clandestinas, donde en un ambiente cercano a la esclavitud, niños y niñas de pocos años consumen su vida en contacto con materiales peligrosos, contaminantes y de alto riesgo para la salud.

Sin embargo, las autoridades no sólo permiten este abuso, sino se resisten a entablar una lucha abierta y efectiva en contra de estas prácticas que atentan contra la niñez guatemalteca, dado que el tema no se incluye en la agenda política donde se debaten las cuotas de poder y los temas económicos.

Es preocupante la falta de visión en este sentido. La niñez no sólo es, como dice una frase ya cliché, el futuro de Guatemala, sino también su única vía de recuperación social.

De una niñez protegida y educada depende no sólo una fuerza de trabajo productiva, sino también una sociedad más sana y más resistente a la corrupción y a la delincuencia.

Lo que vemos actualmente, es un peligroso caldo de cultivo de seres aplastados, viciados, adictos a las drogas, carentes de valores, violentos por causa del abuso consuetudinario y, obviamente, incapaces de construir un tejido social resistente a los embates de la globalización.

En otras palabras, se está creando un país cada vez más débil y vulnerable, porque es precisamente en los estratos más pobres de la sociedad donde se requiere de mayor atención y donde existe el índice más elevado de crecimiento poblacional.

No es preciso ser experto en estadística para comprender que esta situación de desprotección de la niñez, sumada a la indiferencia gubernamental por el tema de población y a la falta de interés político por los grupos minoritarios, es una bomba de tiempo que estallará en caos y destrucción, situación prevenible si se toman medidas oportunas y eficaces.

En esta lucha desigual, los medios de comunicación juegan un papel vital para denunciar, reproducir y visibilizar esta situación de la niñez y la adolescencia la cual, como todos los signos de subdesarrollo, son una vergüenza nacional.

Tomado de Prensa Libre www.prensalibre.com


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