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Panorama internacional
Por Carolina Vásquez Araya - Guatemala, 8 de noviembre de 2004

La reelección de Bush, la agonía de Arafat y los mensajes de Al Qaeda marcan la intensificación de la guerra

En uno de los eventos electorales más reñidos de las últimas décadas, el republicano y actual jefe de la Casa Blanca, George W. Bush, derrotó a John F. Kerry, su oponente demócrata, consolidando así un mandato caracterizado por el impulso bélico, el fundamentalismo religioso, la homofobia, la resistencia al control de armas, la manipulación de los medios de comunicación y un retroceso histórico en las libertades de los ciudadanos de ese país.

A pesar del rechazo a la guerra en Irak expresado en amplios círculos de la población estadounidense, ha prevalecido el miedo al terrorismo, rematado con una intensa campaña de organizaciones religiosas en contra de los matrimonios entre homosexuales.

Los próximos cuatro años, entonces, se pronostican duros en términos de política internacional, dado que la ratificación del mandato republicano por otros cuatro años representa la validación de la estrategia de guerra preventiva y avala el multimillonario aumento del presupuesto de defensa.

Con pocos días de diferencia, se ha producido otro acontecimiento de enorme impacto en la situación del Oriente Medio: el colapso del líder palestino Yaser Arafat, quien hasta hace un par de días agonizaba en una clínica parisina.

La pérdida de Arafat para la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) representa uno de los golpes más duros en la larga noche del conflicto palestino-israelí, y sorprende a esas naciones en uno de los períodos más violentos de los ataques entre uno y otro bando.

Aunque la reelección de Bush es un respaldo importante para Israel, también la desaparición de Arafat deja un escenario abierto que podría ser aprovechado por el primer ministro israelí para rematar sus intentos de hacerse con el poder absoluto en toda la región, hasta ahora una de las más conflictivas y violentas del planeta.

En los próximos meses, el tablero internacional tendrá que reacomodar sus piezas con una Europa fortalecida, una guerra en Irak que va de mal en peor y una amenaza terrorista que pretende incluir a todo el pueblo estadounidense en sus actos de venganza por las masacres cometidas por los ejércitos aliados contra el pueblo musulmán.

En este maremágnum de ataques y represalias, el último mensaje de Al Qaeda a través de un sitio en la Internet constituye un recordatorio de que el enemigo público número uno de Estados Unidos aún está libre, intacto, activo, lleno de rencor y con la capacidad suficiente para seguir actuando como el fantasma del Comendador frente a la nación más poderosa del mundo.

Fuente: www.prensalibre.com


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