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Estatura moral
Por Carolina Vásquez Araya - Guatemala, 16 de abril de 2005

Si el Estado no atiende la salud del pueblo, ni su acceso a la educación o a la vivienda, no puede ser árbitro en asuntos de derechos humanos

Ochenta y dos por ciento de los habitantes del área rural de Guatemala viven en la pobreza, según datos proporcionados por el procurador doctor Sergio Morales, en el discurso pronunciado en Ginebra ante la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

Mientras el doctor Morales ponía en cruda evidencia la incompetencia del Gobierno para erradicar ese flagelo y expresaba su preocupación por un aparente retorno de las tácticas de limpieza social practicadas durante décadas por los escuadrones de la muerte, el vicepresidente Stein mencionaba las enormes dificultades de la actual administración para enfrentar la situación de inseguridad predominante en el país.

Sin embargo, el jefe del Ejecutivo parece confiar en sus asesores o en su instinto político, dado que no dudó en obedecer las instrucciones del Departamento de Estado y decidió votar en contra de Cuba, a pesar de que esa actitud pone en evidencia su debilidad frente a Estados Unidos y la inconsistencia obvia en el hecho de exigir la fiscalización del Gobierno de la isla mientras en su propio territorio se cometen a diario graves las violaciones contra la población civil.

Algunas de las recientes decisiones presidenciales —tanto el voto contra Cuba como su intención de abolir la pena de muerte por razones sentimentales— poseen ese rasgo de personalismo que ha marcado la vida política del país.

La realidad guatemalteca no admite más discurso ni florituras diplomáticas porque, aunque la población resiste y mucho, ya están peligrando el sistema democrático y la institucionalidad, sin los cuales sólo queda una caída libre al fondo del barranco.

No hay que ser ingenuos ni defender lo indefendible. Es cierto, Cuba no tiene un gobierno democrático ni se distingue por su respeto a ciertas libertades muy bien mercadeadas por el sistema capitalista.

Pero, por lo menos, su población no se hunde en la miseria, sus niños no mueren de hambre, no les falta atención médica, no carecen de escuelas ni tienen como única perspectiva el ingreso a una pandilla.

Que hay problemas en Cuba, sería absurdo negarlo. No existe país en el mundo inmune a un bloqueo económico y a una agresión política de 40 años, pero los índices de alfabetismo son los más elevados de América, incluidos Estados Unidos y Canadá.

Y posee cuadros profesionales y técnicos calificados capaces de competir con cualquier país desarrollado, con la cualidad adicional de ser solidarios con sus hermanos de otros países, en cuenta Guatemala, a los cuales prestan asistencia médica gratuita.

Los derechos humanos se deben medir por índices de desarrollo social y económico, los mismos índices donde Guatemala aparece entre los últimos lugares.

Fuente: www.prensalibre.com


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