Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Capacidad de respuesta
Por Carolina Vásquez Araya - Guatemala, 9 de octubre de 2005
elquintopatio@mac.com

La destrucción provocada por Stan constituye un retroceso de muchos años en el estado de la infraestructura nacional y en sus oportunidades de desarrollo.

Las imágenes captadas durante esta semana por los medios de comunicación no podían haber sido más ilustrativas de la catástrofe sufrida por los habitantes de la provincia: caminos destruidos, caseríos sepultados bajo montañas de lodo, sembradíos arrasados por el viento y el agua, colapso total de los servicios básicos y un caos difícil de cuantificar.

Los señores diputados, sin embargo, mostraron su verdadera naturaleza y su incapacidad de respuesta al negarse, en principio, a ayudar a los miles de damnificados, en una actitud rayana en la ilegalidad.

Con gesto displicente desestimaron las peticiones de algunos legisladores conscientes -como Nineth Montenegro- quienes insistían en cumplir con la obligación de acudir de inmediato en auxilio de las víctimas de la tormenta.

Una vez más, es necesario recordarles a estos supuestos padres de la patria que son los legítimos representantes del pueblo. Que es su obligación y no una concesión graciosa, trabajar en beneficio de la población que paga sus gastos, sus viajes al extranjero, sus guardaespaldas, el combustible de sus vehículos último modelo y hasta lo que comen durante las sesiones.

Que es una vergüenza para el país que el mundo entero sea testigo de la desidia y el egoísmo irresponsable de quienes tienen en sus manos el poder de cambiar el estado de miseria en que viven las mayorías y dar a sus conciudadanos las oportunidades que les han sido negadas de manera sistemática durante décadas.

Si el presidente tuvo uno de sus famosos resbalones al afirmar que la emergencia “no era para tanto” mientras el martes recorría comunidades de los departamentos con el agua a las rodillas, por lo menos recapacitó y se unió con determinación a las operaciones de ayuda.

El Congreso, en cambio, aprobó tarde y a regañadientes el aporte de Q4 millones y no tuvo la sensibilidad de evaluar la dimensión de la emergencia.

Hay cosas que jamás se olvidan. Y así como queda grabada en la memoria la actitud solidaria e incondicional de bomberos, trabajadores de caminos, cuadrillas de Conred, voluntarias de Sosep, Cruz Roja, ciudadanos particulares y los medios de comunicación, cuya cobertura ha permitido al mundo conocer la inmensidad de la tragedia, también se recordará el gesto prepotente de algunos políticos.

La devastación causada por la tormenta tropical Stan sobrepasa largamente la capacidad del Estado para recuperar lo perdido. Si Guatemala ya estaba en los últimos lugares en los reportes internacionales sobre los índices de desarrollo humano, habrá que ver dónde estará en la próxima medición.

Fuente: www.prensalibre.com - 081005


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.