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La sociedad del riesgo
Por Carolina Vásquez Araya - Guatemala, 31 de octubre de 2005
elquintopatio@mac.com

El proceso de reconstrucción nacional: nuevas propuestas con antiguas formulas

El documento distribuido por el comité pro partido político Encuentro por Guatemala sobre las consecuencias de Stan y el proceso de reconstrucción nacional, presenta una serie de facetas dignas de analizar.

Según el documento, el huracán Stan —el cual llegó a Guatemala como tormenta, no como huracán— puso al descubierto que las debilidades gubernamentales y la indefensión social no son necesariamente el producto deliberado de una mala voluntad política.

Algo que el texto no especifica es: si estas fallas del sistema no responden a maniobras encaminadas a debilitar al Estado ni a dejar a la población a merced de sus mínimos y precarios recursos, entonces ¿cuál es su origen y cuál su intención? Porque la gestión administrativa de las últimas décadas no parece empedrada de buenas intenciones, sino de un premeditado y obvio abuso del poder político por parte de funcionarios corruptos e irresponsables, enfrentados a una oposición débil y segmentada.

Otro de los temas es el limitado ámbito cubierto por este posicionamiento del comité. Si alude únicamente al proyecto de ley marco de reconstrucción propuesto por el Gobierno, quizá sería el momento para cubrir una porción más amplia del panorama nacional con una propuesta capaz de sentar bases duraderas para el desarrollo del país, sustentadas en una mayor equidad social y una visión de nación.

El lenguaje diplomático y las buenas intenciones no bastan para insertarse como interlocutor en un ambiente viciado y lleno de trampas como es la política guatemalteca.

Quizá sirva más o menos como pasaporte hacia una campaña electoral que se presume será más sucia y difícil que las anteriores, pero la población espera de los nuevos grupos políticos una actitud más abierta y transparente, no a un protagonista con las mismas mañas de quienes han poblado por décadas las bancadas del Congreso y los despachos ministeriales.

Este documento no presenta grandes novedades. De hecho, no presenta ninguna. Con cierta ingenuidad, imperdonable en un nuevo integrante del ámbito político, propone economizar dinero del erario cortando gastos en prendas de vestir y viajes al extranjero en lugar de sustentar su peticion de austeridad en un análisis serio de aquellos rubros en los cuales existe un enorme riesgo de corrupción, como son las compras sin licitación y los fondos de emergencia a través de los cuales se han filtrado, históricamente, miles de millones de dolares en robos y sobornos.

La próxima campaña electoral exige posiciones serias, meditadas y no más de lo mismo.

La diferencia se dará únicamente a través de un posicionamiento impecablemente analítico, basado en análisis profundos y exentos de compromisos.

Fuente: www.prensalibre.com


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