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Generoso Manifestarte
Por Carol Zardetto - Guatemala, 28 de noviembre de 2008

Rompe con la falacia de que el arte es una actividad elitista.

El pasado fin de semana, miles de guatemaltecos nos reunimos en el Cerrito del Carmen para hacer juntos algo insólito en este país: celebrar la vida. El VI Festival Manifestarte se realizó bajo los azules cielos de noviembre y una organización impecable.

¿Por qué me parece importante el acontecimiento? Las razones son muchas. Para empezar, la actividad resultó ejemplar para demostrar que la utilización de un espacio público, como el Cerrito del Carmen, para ofrecer a la gente diversas expresiones artísticas, tiene un gran poder de convocatoria. Miles de guatemaltecos se dieron cita, de todas las edades, de todas las clases sociales. Esto rompe con la falacia de que el arte es una actividad elitista. El entusiasmo que demostró el público ante todas las manifestaciones artísticas, evidenció precisamente lo contrario.Alrededor de 500 artistas donaron su tiempo para ofrecer producciones de excelente calidad. Así, el artista deja la posición de marginal a que lo somete una ingeniería cultural estéril, para desempeñar el importante papel que le corresponde: ser un agente de cambio social. ¿No merecerían estos datos que se diera un mayor apoyo al arte?

Luego, otra cosa importante a considerar: ese día domingo los guatemaltecos confinados en ese espacio respirábamos paz. Pero no una paz cualquiera, sino esa maravillosa paz que se comparte con un conglomerado con quien uno tiene vínculos de pertenencia. Mi hijo, sorprendido, exclamó: “Hasta parece que estamos en otro país”. Y dijo una gran verdad porque, milagrosamente, ese día la Guatemala posible resultaba palpable.

Este gigantesco esfuerzo se realiza desde la sociedad y la energía que le da este hecho es poderosa. Nos enseña que los guatemaltecos nos podemos unir para realizar grandes cosas y obtener la participación de otros guatemaltecos identificados con nuestro propósito.

No quiero finalizar esta columna sin citar el manifiesto del festival: “Romper fronteras que nos imponen, que construimos, que nos dividen. Botar los muros de la indiferencia, del hambre, de la impunidad. Una niña sin pan y sin luna, un cuerpo de mujer tirado en la calle, un disparo que cae sobre la vida y la apaga. Abramos puertas a la alegría, al canto y a los sueños. Levantemos puentes que nos unan por un mundo más justo, más humano”. Los corazones de buena voluntad que nos reunimos allí, compartimos ese sentir. Me pregunto por qué no, en respuesta a tanta oscuridad, nos decidimos de una vez por todas a llenar este país de infinitas manifestaciones de luz.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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