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Alma de la Tierra
Por Dina Fernández - Guatemala, 24 de enero de 2005

Es de aplaudir el talento volcado en este proyecto del Inguat

Por primera vez en mucho tiem-po, el Inguat hace algo memorable. El lanzamiento de Guatemala “como marca” ha sido el acontecimiento del inicio del 2005, sólo comparable al programa del Ministerio de Educación por remozar escuelas.

Me alegra muchísimo que al fin las autoridades del Inguat, en sintonía con la industria del turismo, hayan decidido contratar talento de primera para impulsar a nuestro país como destino en el resto del planeta.

Es indudable que Corporación Interbrand, y su punta de lanza en este proyecto, Claudia Mejía, volcaron inteligencia y pasión en desarrollar el concepto y la identidad visual que a partir de ahora nos identificará en el resto del mundo.

A ese logro hay que añadir la contribución del diseñador Carlos Argüello y su empresa Estudio C, que le imprimieron magia al evento. Argüello, un nica que trabaja para Hollywood desde 4 Grados Norte, ha derrochado en “Alma de la Tierra” la misma genialidad que usó, por ejemplo, para desarrollar la película animada Monsters Inc.

Alguien que estuvo merodeando por Estudio C la semana pasada me contó que el lugar era la encarnación chapina de Fantasía, con danzantes emplumados, piñatas y personajes con tejidos multicolores deambulando entre las computadoras.

Vale la pena celebrar este cambio de rumbo, pues esperamos que ahora, al ver los anuncios con los cuales se promociona Guatemala en el extranjero, podremos sentirnos orgullosos y confiados de que esta inversión publicitaria —que se cuantifica en cientos de miles de dólares— está pensada para atraer turistas, no para asustarlos.

Hace algunos años, un anuncio del Inguat en una revista internacional especializada en fotografía, con las peores fotos de Guatemala y el diseño más cachimbiro que yo haya visto jamás, motivaron un artículo como estos, sólo que lamentando la falta de norte en la institución y el pésimo gusto de sus directivos.

Hoy me complace poder aplaudir un esfuerzo mercadológico de calidad que mucha falta nos hace. Sin embargo, no estaría completo este comentario si no advirtiera que el proyecto “Alma de la Tierra” constituye un buen inicio, pero de ninguna manera bastará para competir, por ejemplo, con Costa Rica, el mayor imán de turistas de la región.

El presidente Óscar Berger dijo que espera que este relanzamiento de Guatemala invite a los turistas a visitarnos, “pese a la inseguridad”. “El Conejo” siempre tan simpático, pero urge bajarlo de su nube e invitarlo a dimensionar la realidad y la responsabilidad que tiene el Gobierno para librarnos del miedo.

Los estadounidenses y los europeos no van a Costa Rica sólo por sus verdes montañas.

Para eso, aquí tenemos más montañas, más cataratas, más lagos y más cultura. Los extranjeros van a Costa Rica porque nuestros vecinos han sabido venderse —y respaldar estas promesas con hechos y políticas concretas— como un país apacible y políticamente correcto.

No me cabe duda que en San José también asaltan gringos, pero los riesgos son limitados, mientras que en Guatemala, cualquiera que sale a la calle se juega la vida.

Aquí los atracos, los asesinatos y ahora las masacres de familias enteras son el pan nuestro de cada día.

Además, con demasiada frecuencia surgen noticias francamente aterradoras, como el secuestro de los montañistas que estuvieron a punto de perecer a manos de campesinos que ya los querían linchar porque los confundieron con mineros.

Por otro lado, tampoco hay que subestimar el impacto que tiene en la afluencia de turistas el abandono del aeropuerto La Aurora. Mientras no tengamos un lugar decente para acoger aviones, el tráfico aéreo será limitado y venir a Guatemala seguirá resultando demasiado caro.

Da pena decirlo, pero después del tsunami, el Caribe y Centroamérica tienen la oportunidad dorada de atraer a los miles de turistas que solían viajar a las exóticas playas del Océano Indico.

Pero insisto, además de hacer cambios de forma magníficamente ejecutados, como el de “Alma de la Tierra”, el Gobierno necesita hacer cambios de fondo para tener éxito.

Tomado de Prensa Libre www.prensalibre.com


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