Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Por la rebeldía que acaricia nuestro andar
Por Dania M. Rodríguez Martínez - Guatemala, 4 de mayo de 2005

Nuestra necesidad de manifestar, de hablar, de gritar, de decir por un momento lo que se siente, de decir que la rebeldía está vigente mientras la injusticia está presente en nuestra sociedad, quiere ser de una u otra manera acallada vestida de seguridad y de botas militares, la intimidación discreta vuelve a ser un recurso utilizado.

Quizás se pueda decir que manifestar no produce ningún efecto y nada cambia, pero lo que se mantiene es el espíritu de lucha, de combatir sin violencia, con resistencia frente a las imposiciones, las que no estamos dispuestos a asumir simple y sencillamente porque quienes ostentan el poder y gozan de privilegios más que cualquiera así lo desean.

Podrán reprimir, intimidar y utilizar el aparato del Estado para cimentar su estatus quo que, de facto han tenido. Pero acallar las voces de tantas mujeres y hombres que no estamos dispuestos a ceder nuestro derecho de manifestar, de expresar nuestro descontento, nuestro desacuerdo por la forma en que Guatemala se está conduciendo, no podrán. Porque creemos firmemente que otra Guatemala es posible y que el desarrollo puede ser para todos.

El derecho de manifestar está contemplado en la Constitución del país. Incluso en algún momento los grupos de poder han hecho también uso de él. Es la mosca en la sopa con la que no quisieran encontrarse nunca y que se pretende no sea ejercido, mucho más si se cuestionan las actuaciones de los gobiernos.

No son ideas trasnochadas las que mantienen vigente nuestra rebeldía, es la situación de desigualdad y disparidad que aún rige en el país.

Si en nuestro imaginario de país, Guatemala sólo está en las zonas urbanas y lo que en ellas vemos, estamos perdidos, son cientos los municipios y millones las mujeres y hombres sumidos en la pobreza, que aún esperan la suerte de que los proyectos de salud, de educación y de desarrollo rural les lleguen en algún momento.

Es seguro que la administración de un Estado no es tarea fácil, pero seguro es también que no se puede gobernar con una visión tan pequeña y tan egoísta, obviando realidades tan presentes.

¿Cuáles son nuestras propuestas, más allá de manifestar y de mostrar enfado y gritar consignas? Por un lado simple y sencillamente que se actúe pensando en toda la gente, que se desarrollen proyectos en los que todos estemos presentes, propuestas que consideren la realidad miserable de tantas mujeres y hombres que también forman parte de este país.

Que las políticas de desarrollo que se consideren sean incluyentes y no sean solamente en beneficio de intereses foráneos y de unos cuantos nacionales.

Que las mujeres, hombres, indígenas, ladinos, niñez, no sean vistos como simples instrumentos del desarrollo, sino también beneficiarios de él. Que se respeten las leyes laborales; que las condiciones de mujeres trabajadoras de maquilas sean supervisadas y enmendadas; que las leyes que se aprueben en el Congreso sean sobre la base real y concreta de las necesidades de la mayoría; que la justicia sea real y para todos; que los intereses foráneos no tengan que dirigir (o restringir) nuestro desarrollo.

Que las malas prácticas del pasado no se cimienten y pretendan instaurarse para la eternidad. Que los Acuerdos de Paz, la base mínima para el desarrollo del país, sean actualizados y llevados a la práctica.

Quién está llamado para ello: los que dirigen el Estado y los que pretendan hacerlo, y cada una de las mujeres y los hombres, comprometidos con este país que urge por cambios reales más que poses de políticos progresistas.

Pero mientras la situación no cambie, esté quien esté en el gobierno, nuestra rebeldía, nuestro sentir, estará presente también en las calles y en las tribunas. Y nuestro compromiso es y será prepararnos para los retos, acciones, planes, programas necesarios que tendrán que sacar a adelante al país.

Fuente: www.i-dem.org - Nueva Época número 722


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.