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De la inocencia del CACIF
Por Diego S. García - Guatemala, 23 de mayo de 2013

Este domingo, los empresarios reunidos en el Comité Coordinador de Cámaras y Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras, CACIF, solicitaron a la Corte de Constitucionalidad, CC, para que anule la sentencia en la que se condena a 80 años al General Efraín Ríos Montt, por los delitos de genocidio y deberes contra la humanidad.

Las distintas cámaras empresariales declaradas en sesión permanente, según indican, analizaron las consecuencias de dicha condena. Una vez más, como todos los sectores de derecha, involucran a la comunidad internacional, por haber presionado para lograr dicha condena. Indican también que se cometieron graves faltas al debido proceso por parte de los juzgadores, permitiendo vulnerar la legítima defensa, el principio de inocencia y la desobediencia pública del tribunal a las resoluciones emitidas por otras instancias.

Según el CACIF, ese fallo abona a la polarización y deja una percepción de que el conflicto ha sido presa del conflicto ideológico. Sin embargo, en las declaraciones de los empresarios no aparecen, los abusos, las burlas, faltas de respeto e insultos que los defensores del ex jefe de Estado de facto, manifestaron durante el juicio.

Llama la atención que los empresarios atribuyen a un insensato enfrentamiento, en que guatemaltecos de diversa condición se agredieron entre sí. Posición en la que se colocan cínicamente, pretendiendo estar ajenos a lo sucedido en Guatemala durante más de 36 años que duró la guerra interna.

Hay que preguntar dos cosas, ¿de que polarización habla el CACIF y de la agresión entre guatemaltecos durante el conflicto armado interno? Según pareciera, ellos no tuvieron nada que ver durante la guerra, algo que está muy alejado de la verdad.

Durante la guerra, ellos se ubicaron como los principales actores, dueños del Estado y de sus instituciones. Recordando nuestra historia, la oligarquía cafetalera fundó el Estado de Guatemala, en torno a la producción del café. Para sacar la producción se construyeron los principales puertos, las carreteras, los ferrocarriles y se instalaron telégrafos. Mucho antes, les habían quitado sus tierras a los campesinos e indígenas, para sembrar grandes extensiones del aromático. Esas tierras nunca regresaron a sus dueños originales, ni les fueron resarcidas de ninguna manera.

Con la Revolución de 1944 se sintieron amenazados y Estados Unidos contó con ellos, como sus principales aliados, para destruir la supuesta amenaza del comunismo. Financiaron a la mal llamada Liberación y fundaron el partido político, MLN. No fueron ajenos a la destrucción de la naciente democracia en Guatemala; como no fueron ajenos al despojo que sufrieron de nuevo los campesinos con las tierras que les había proporcionado el gobierno revolucionario. Por cierto, ellos se manifestaron neutrales, ajenos a ese proceso de despojo y atribuyeron a luchas entre la izquierda y la derecha.

Se debe reconocer la verdad y responsabilidad sobre la destrucción de 10 años de democracia en Guatemala, la cual fue aceptada finalmente en 2003 por el Departamento de Estado de Estados Unidos. Durante dos días, en Washington, se presentaron una serie de conferencias y documentos clasificados en los que oficialmente la Agencia Central de Inteligencia, CIA; reconoció haber dirigido el derrocamiento de Jacobo Arbenz Guzmán. Así mismo, aceptaron la existencia del “Manual de Asesinatos” que se distribuyó por aquella época a los agentes de la CIA destacados en Guatemala. La oligarquía estuvo en medio de esa intervención, invasión y destrucción de la incipiente democracia.

Lo curioso es que en Guatemala primero hubo contrainsurgencia antes de haber insurgencia. La “liberación”, entró asesinando agraristas, sindicalistas y todo aquel que hubiera sido beneficiado por la revolución. La insurgencia se dio como el resultado de la suma de todas las injusticias y agresiones que sufrieron los trabajadores de la ciudad y el campo, con la destrucción de las conquistas de la revolución, impulsadas por la oligarquía guatemalteca.

La Estrategia norteamericana durante la Guerra Fría, convirtió al Estado de los empresarios y oligarcas guatemaltecos, en un apéndice de sus intereses geopolíticos en el continente americano. Estados Unidos reconoce a los empresarios oligarcas como principales protagonistas.

El Estado guatemalteco, por medio de su ejército, implementó la Estrategia estadounidense, frente a las supuestas amenazas externas del comunismo. Esto lo afirma el General Héctor Gramajo en su libro De la guerra a la guerra, en el que afirma: “El nuevo orden político que se implantó en Guatemala, era producto de la interpretación guatemalteca de la Doctrina de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, que identificaba al comunismo como su primera y más peligrosa amenaza”.

Pero según documentación desclasificada, la Revolución Democrática, pretendía modernizar el país, sacarlo del régimen semi feudal y consolidar el sistema capitalista. La Revolución nunca fue una amenaza real para la seguridad de Estados Unidos, como se hizo creer. Según los desclasificados: “Nunca se consideró si la Unión Soviética tenía en realidad contacto, nunca se buscó una alternativa”. De hecho, cuando la URSS reveló sus secretos, se comprobó que jamás estuvo interesada en imponer un Estado dirigido por Moscú en Centroamérica. A pesar de ello, la URSS sí apoyó a los Movimientos de Liberación Nacional para que las naciones se sacudieran el colonialismo en varios continentes.

Las manos de los empresarios guatemaltecos estuvieron presentes en todo momento, incidiendo en la vida política del país, siendo cómplices en las dictaduras militares, en los gobiernos represivos y su propio Estado autoritario. De esa manera defendieron sus intereses económicos, los mismos que ahora pretenden defender, por lo que ven una amenaza para las inversiones y la estabilidad política, señalando imperfecciones en el juicio contra Ríos Montt.

Es eso o no es una gran polarización entre los guatemaltecos. El personero de la FAO, que recientemente vino a Guatemala, lo dice más crudamente cuando comenta que en ningún país del mundo como Guatemala, tanta tierra está concentrada en tan pocas manos, lo cual aumenta las posibilidades del hambre. No comprende como los empresarios y oligarcas son tan conservadores que no han impulsado una verdadera Reforma Agraria, con la cual ellos mismos saldrían beneficiados.

Desde luego que no conoce muy bien nuestro país y especialmente no conoce la mentalidad ultraconservadora de la oligarquía guatemalteca, la cual es la principal razón de la polarización de la sociedad. Han profundizado, hasta la insensatez, la brecha entre ricos y pobres, los niveles de desigualdad, exclusión, extrema pobreza y racismo, son ahora más fuertes que nunca.

Polarización porque ahora sí, los pobres y víctimas del conflicto han dicho a los cuatro vientos las injusticias y crímenes a los fueron sometidos. Eso incomoda a la oligarquía, acostumbrada a mandar en sus fincas, imponer su voluntad y no permitir ninguna expresión de rebeldía. La oligarquía, que impuso un sistema económico agroexportador excluyente, voraz, hambreador, clasista y racista, que polarizó la sociedad guatemalteca.

Ahora que los pobres alzan su voz para decirle al mundo de los crímenes y violaciones a los Derechos Humanos, y crímenes de lesa humanidad, cometidos por el Estado guatemalteco, a eso le llaman polarización.

Fuente: www.i-dem.org - 150513


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