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El gobierno en la 43ª Asamblea de la OEA
Por Diego S. García - Guatemala, 11 de junio de 2013

El gobierno de Guatemala, ha sufrido un duro revés en su Política Internacional, durante la celebración de la 43a Asamblea de la Organización de Estados Americanos, OEA, porque según los resultados, todo seguirá igual y fue una oportunidad perdida.

Una nueva discusión en la lucha contra las drogas, se abordará en 1014. Y en caso se aprobara alguna estrategia regional, no sería el gobierno del Partido Patriota quien la implementaría, a solo meses de que Otto Pérez Molina entregue la presidencia. Esto significará, correr contra el tiempo, algo que ya no se tendrá a favor.

Y es que la despenalización de las drogas, no fue un tema abordado como principal, ni siquiera fue tomado en cuenta por dicha asamblea. Esto a partir de que de parte del gobierno guatemalteco tampoco existe un sólido planteamiento, sustentado en una política de Estado en la lucha contra las drogas, sobre todo, que sea convincente. Resalta también que la propuesta del gobierno guatemalteco, dista mucho de ser una política que esté estructurada con un alto nivel de participación institucional. Lo que ha promovido Pérez Molina y su Canciller, es más una declaración de intenciones, que una estrategia con objetivos, acciones y propósitos definidos.

Varios sectores de la sociedad consideran, que el planteamiento del presidente es demasiado superficial, que no toma en cuenta las múltiple variantes que se deben considerar, respecto de del proceso que proponen, sin detallarlo, destaca el hecho que no haya nada sobre políticas de prevención. Tampoco hay ninguna consideración respecto; del tráfico de armas, el lavado de dinero, la escalada de violencia que provoca el narcotráfico, la educación, la salud y la criminalización de la adicción.

El problema es difícil, en la medida que cada país participante en la cumbre, demostró tener posiciones encontradas respecto a la estrategia a impulsar en la lucha contra las drogas. Según el Canciller de Nicaragua, Denis Moncada, la postura de su país se basa en que no hay justificación para despenalizar las drogas, y que se debe continuar la lucha frontal contra el narcotráfico. De la misma manera, México está contra la despenalización, solo por nombrar un país, donde la guerra contra las drogas es frontal. Por su parte, el Canciller panameño, rechazó enfáticamente la despenalización por considerar que eso empeoraría la situación. En esa misma tónica se manifestaron varios delegados a la cumbre.

Cierta perspectiva, aflora cuando algunos países plantean que es necesario encontrar nuevas estrategias para enfrentar el flagelo de las drogas – pero es que el fracaso de la política eminentemente reactiva es muy evidente- y están abiertos a la discusión en la medida que todos están afectados en la salud de su población. Plantean que se deben explorar opciones en la rehabilitación de adictos, la salud pública, el respeto de los derechos humanos, en resumen diseñar una estrategia integral apoyando el diálogo, buscar estrategias de integración regional y responsabilidad compartida, responder a las necesidades particulares de cada país, haciendo énfasis en las políticas sociales y hacer un esfuerzo integral para reducir la demanda.

No existe una posición unánime a favor de la despenalización. Y el problema se hace más complejo, porque según el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, llegó a la cumbre “para explicar a la región que no puede esperarse ningún cambio en la política antidrogas de Washington”. Esta posición inflexible, se debe comprender como el apoyo a los países en la lucha contra las drogas, en la medida que sigan la estrategia de EEUU.

Conociendo esa situación, el gobierno guatemalteco, buscaba llevar el tema de la despenalización al conjunto de países de la OEA y no a una discusión de carácter bilateral con Washington, donde no tendría ninguna ventaja esgrimiendo argumentos superficiales; además, alejado de la realidad política y de seguridad internacional. El gobierno de Guatemala, no tomó en cuenta que los vecinos del norte poseen los recursos, materiales, humanos y económicos, y donde cualquier berrinche chapín, quedará al margen de los beneficios. La posición de ellos es que se puede exigir cuando se demuestra ser efectivo en la lucha contra las drogas, algo que el actual gobierno la tiene como uno de sus principales déficit.

El informe Estrategia Internacional para el Control de Drogas, presentado el 5 de marzo por el Departamento de Estado norteamericano, estima que más del 80 por ciento del principal flujo de cocaína que llegó a ese país en 2012 primero pasó a través del corredor de Centroamérica.

El gobierno guatemalteco, sin superar los parámetros de incautación dejados por el gobierno anterior, no puede cambiar la realidad que representa que el país cumple la función de puente del trasiego de drogas. Fue muy sintomático que en el momento que se desarrollaba la Cumbre, por demostrar efectividad, se incautaran 1048 kilos de cocaína en Puerto Quetzal pareciendo que el teatro ya estaba montado, y que además se trate de limpiar a los malos agentes de la policía antinarcóticos en las fronteras.

El presidente anfitrión no se atrevió a tomar una postura respecto a los temas que se discutieron en la Cumbre y que en nuestro país siguen siendo “Tabú”, quedando en entredicho su propio liderazgo. Afirmó que Guatemala es un país conservador y, por lo tanto, que está contra la ampliación de derechos civiles y reproductivos, posición que prometió dejar sentada en la asamblea.

La respuesta no se hizo esperar. Diversos sectores progresistas manifestaron su repudio a esa posición ultraconservadora, proponiendo soluciones alternativas. A pesar de eso, el gobierno logró colocar manifestantes frente a la sede de la Asamblea, agradeciendo su postura, algo que en pleno Siglo XXI, raya entre lo conservador e hipócrita. Se trata de mantener las apariencias de las buenas costumbres, valores y tradiciones, pero sin querer dar la cara ante grandes realidades y problemas existentes en el país. Pero en los que este gobierno no se quiere quemar las manos “poniéndole el cascabel al gato”, por el que dirán.

Fuente: www.i-dem.org - 10 de junio de 2013 – Tercera Época número 2411


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