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Cambios en el contexto político-económico de Estados Unidos
Por Enrique Álvarez - Guatemala, 11 de enero de 2007
ealvarez@i-dem.org

Siempre ha estado claro que las definiciones fundamentales, respecto de los intereses estratégicos de los Estados Unidos, no se modifican sustancialmente con el cambio de Administración o la hegemonía en el Congreso. La historia nos demuestra que las diferencias entre los partidos Demócrata y Republicano, son más bien de matices; que se expresan en tratamientos diferenciados de las políticas sociales, privilegios fiscales (ya que los republicanos siempre privilegian el beneficio de los grandes ricos), y en la distensión o endurecimiento de su política exterior; sin que esto signifique diferencias de enorme fondo.

Lo que nunca cambia es el predominio de los intereses del llamado complejo militar industrial, el que tiene una enorme capacidad de influencia en cualquier gobierno y en todas las legislaturas. En su nombre o para satisfacer sus intereses se declaran guerras, se invaden países o se imponen bloqueos, entre otras linduras. Bastan dos ejemplos para demostrar esta aseveración. El bloqueo a Cuba y la guerra de Viet Nam fueron obra del asesinado Presidente John Kennedy, profundizadas por su sucesor, el también demócrata, Lyndon Johnson y la derrota en Viet Nam tuvo que asumirla el republicano Richard Nixon.

Pero en el contexto actual, a partir del grave y creciente aislamiento político mundial que sufre Estados Unidos, y la previsible crisis económica que se aproxima, con la instauración de la 110 legislatura en Washington, este 4 de enero, se modifica de forma importante el cuadro político estadounidense, y la situación seguramente impondrá una diversidad de implicaciones en los político, económico y social. Destaca que este Congreso, compuesto de dos cámaras, la de Representantes (diputados) y de Senadores, presenta una limitada pero importante, diversidad étnica y la mayor cantidad de mujeres en la historia.

El Partido Demócrata logró una ventaja de 31 escaños en la Cámara de Representantes, cuenta 233 escaños, frente a los 202 de los republicanos; para lograr un dominio que no alcanzaba desde hace 12 años. Para completar el cuadro de cambio, inició sus trabajos bajo la presidencia de la demócrata Nancy Pelosi, la primera mujer que alcanza ese alto cargo. Una de sus primeras promesas, luego de ser designada por su partido, fue promover la integración de comisiones legislativas, buscando la diversidad étnica en su composición.

Esta Cámara también alcanza otra marca, ya que por primera vez 42 escaños están ocupados por Legisladores de origen afro americano, lo que analistas locales califican como importantísimo logro; a pesar de que en el Senado, haya solamente uno.

Esta 110 Legislatura, muestra una diversidad que incluye diputados de origen hispano americano y asiático, tanto del sur como del oriente; pero especialmente marcó un importante crecimiento de la participación política de originarios de países árabes, de religión islámica, seguramente motivados por las continuas agresiones y hostilidades que han sufrido desde los atentados de 2001 en New York, trabajo que resultó decisivo para el triunfo de diversos legisladores; situación que benefició más a los demócratas, a los que se les identifica menos afectos a la xenofobia antiterrorista.

En el Senado la situación es mucho más equilibrada, ya que los demócratas tienen mayoría solamente por un escaño, 51 a 49, agregando que esto no es totalmente seguro que pueda mantenerse, por la enfermedad del senador Tim Johnson de Dakota del Sur.

Respecto de las implicaciones que puedan tener estos cambios, bastante antes de la toma de posesión, se produjo el primero y más claro síntoma, derivado de la clarísima catástrofe política y militar que está significando la ocupación de Iraq. El todopoderoso Ministro de Defensa Rumsfeld, el que junto al Vicepresidente Cheney representan en el gabinete a los poderes fácticos en Estados Unidos, tuvo que dejar su puesto. Esta fue la inmediata reacción del Presidente Bush y un limitadísimo control de daño, para crear mejores condiciones de negociación con el Congreso; lo cual no será nada fácil, en los temas fundamentales; especialmente porque los demócratas buscarán que la debilidad del Presidente Bush se prolongue hasta las próximas elecciones presidenciales.

Las limitaciones de cambio en Iraq que el Presidente tiene son muy limitadas, producto de sus propias decisiones, tomadas sobre la base de la asesoría de los guerreristas “halcones”, que en búsqueda de controlar el petróleo del medio oriente, metieron a las tropas de Estados Unidos en una guerra que no pueden ganar y de la que difícilmente saldrán airosos.

En discurso de la Presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, dijo "los comicios del 2006 fueron un llamado al cambio, no simplemente un cambio en la mayoría partidista en el Congreso, sino para que nuestro país tome una nueva dirección”. Más recientemente, el influyente senador Edward Kennedy declaró que el Partido Demócrata propondrá un proyecto de ley que requeriría la aprobación parlamentaria de cualquier desplazamiento adicional de tropas. Sin duda, un golpe anticipado a la ¿nueva? Estrategia que el Presidente Bush difundirá hoy sobre Iraq.

Lo anterior porque Estados Unidos se ha metido en un círculo vicioso en Iraq, el que fatal e inexorablemente lleva al Presiente Bush a tomar decisiones que no puede dejar de tomar, pero que le significarán profundizar sus debilidades, tanto en término de la desprestigiada invasión, la que sólo el 26% de sus compatriotas aprueba, y por las limitadas capacidades de éxito que sus tropas tienen en una guerra para la que no están preparados, ni entienden, como cualquiera puede ver, incluso en los documentales realizados por la televisión estadounidense.

Por ello nadie duda que la estrategia que anunciará el Presidente incluirá el anuncio del aumento de tropas, endulzado con sus promesas de ceder el control, paulatina y crecientemente a las autoridades locales, las que no tienen ni la capacidad ni la posibilidad de ejercerlo, frente a la grave polarización entre sunitas y chiítas que desató la invasión; la que sólo se minimiza cuando se trata de enfrentarse a las tropas de Estados Unidos.

Por todo esto, es previsible que el Congreso desarrolle medidas que limiten la capacidad de decisión del Presidente Bush, lo cual seguramente incluirá el libre manejo técnico operativo de la guerra y su financiamiento.

Igual tipo de medidas podrían promover los demócratas para limitar las posibilidades de implementar la ofensiva conservadora en contra de los migrantes que trabajan ilegalmente en ese país. Seguramente las asignaciones presupuestarias, a pocos días del cambio de ejercicio fiscal, serán la principal limitación para que el “muro de la vergüenza” sea construido en la frontera con México, que adquiere el significado simbólico de ser la frontera con América Latina; en donde só

Fuente: www.i-dem.org - Nueva Época - Número 1117


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