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Visita de Bush, un gasto millonario para Guatemala
Por Edgar Ayala - Oakland, California, EEUU, 7 de marzo de 2007

George W. Bush va de visita a Guatemala. Para algunos guatemaltecos dentro y fuera del país esto es motivo de mucho regocijo, un logro para Guatemala. Pero no para quienes no se benefician directamente de ello, para la mayoría de guatemaltecas y guatemaltecos dentro y fuera del país, la visita de Bush será simplemente otro gasto millonario innecesario del gobierno de Oscar Berger.

El alarde de los medios sobre la gira de Bush a Latinoamérica, sobre el "trabajo de avanzada" del Servicio Secreto, convenientemente sirve para dar a conocer que las medidas de seguridad son extremas. Pero hay un detalle muy importante que se ha pasado por alto. ¿Cuánto le va a costar a Guatemala y a los otros países el que George W. Bush "les regale la bendición" de su presencia en suelo nacional? Además, en vista de la crisis de seguridad que vive el país, el gasto público será seguramente mucho más caro.

Todos los países del mundo como parte de normas diplomáticas universales, están obligados a servir de anfitriones a presidentes y similares. Pero no es justo que los Estados Unidos, encima de haber convertido a nuestras familias en una de las principales víctimas de la política caza-inmigrantes implementada por Bush, le ocasione gastos millonarios al país. Tristemente la retórica de Bush a favor de una reforma migratoria se contradice con las redadas de trabajadores indocumentados.

Irónicamente el que el presidente de la nación más rica y poderosa del mundo visite una ciudad del planeta, no es gratis. Las visitas del presidente George W. Bush a Latinoamérica-tardías, en la opinión de muchos críticos-le convienen más a él que a los países que Bush eligió visitar.

Es inmoral que el Estado de Guatemala se apreste a derrochar millones en "atender" a Bush, cuando no le ofrece seguridad a sus propios ciudadanos y obviamente tampoco a extranjeros. ¿Cuántos desayunos escolares y cuántas camas de hospital podrían habilitarse con ese dinero? ¿Cuántas salas de emergencia y quirófanos podrían equiparse con esos dólares? ¿Cuántos otros miles de casos de asesinatos ocurridos durante la gestión de Oscar Berger se investigarían con rapidez?

El presidente Berger tiene la obligación moral de decirle al pueblo cuánto se verá obligado a gastar por la visita de George W. Bush a Guatemala. Ya es hora que sepamos cuánto nos cuesta la cooperación bilateral con EE.UU., y que esta, NO solo beneficie a Washington y al gran capital en Guatemala.

Berger debe reconocer la gravedad del momento que vive Guatemala y con candidez, convencer a Bush que la crisis que vivimos como país es comparable a un DESASTRE NATURAL, y que un paro a las deportaciones es hoy más importante que nunca.

El presidente Demócrata Bill Clinton le pidió "disculpas" al pueblo guatemalteco en 1999. Ahora, en el 2007, el Republicano George W. Bush podría pasar de lo simbólico a lo concreto, aprobando un "TPS" para los guatemaltecos. Eso en mi opinión, sería un logro tangible de la política exterior de Guatemala.

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