Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

¿Para qué trabajamos?
Por Evelyn Blanck - Guatemala,30 de septiembre de 2005
eblanck@sigloxxi.com

El salario puede verse como incentivo: se premia con incrementos a quien demuestra su empeño.

Por definición, el salario mínimo es aquel que resulta suficiente para satisfacer las necesidades básicas de la vida del o la trabajadora: alimentación, vivienda, vestuario, transporte, previsión, recreación. Los empleadores no siempre lo entienden de esa manera. En países como el nuestro, los cálculos para el salario mínimo casi nunca se realizan con base en las necesidades del laborante, sino con base en los márgenes de ganancias del patrono.

Pero así como existe la definición "salario mínimo", la hay también sobre "salario máximo". Éste es el estipendio más alto que permite una producción costeable a las empresas. En Guatemala, muy pocas veces se escucha hablar sobre salarios máximos. A veces el tema está relacionado con el de mano de obra calificada o altamente calificada.

Otro de los conceptos interesantes es el de "salario colectivo", que se refiere al que se genera entre varios miembros de una familia que colaboran para sostenerla. En las áreas rurales del país es muy frecuente que tres o cuatro miembros de una familia trabajando juntos logren reunir, como salario colectivo, el equivalente al salario mínimo. El salario colectivo remite directamente a otros temas muy importantes en Guatemala: los del trabajo infantil y de la mujer, así como sus injustas remuneraciones.

Los salarios pueden verse de varias maneras. Una, como costo, ya que se reflejan finalmente en el precio de los productos. Otra, como una inversión; se destina ese dinero para obtener réditos mayores. El salario también puede verse como un incentivo: se premia con incrementos a quien demuestra su empeño.

Siendo uno de los elementos fundamentales del contrato de trabajo, y éste uno de los ejes del desarrollo económico, el salario condiciona la estructura misma de la sociedad.

Uno de los criterios en todas las sociedades para establecer un salario adecuado, junto a los de eficiencia y posibilidades de la empresa, es tomar en cuenta la realidad social en la que se desenvuelve el trabajador. Justicia social, que le dicen. Además, a la par de la discusión del tema salarial se producen otras sobre formas adicionales de compartir la riqueza y asegurar el bienestar social, como las prestaciones o la participación de las utilidades, duración de las jornadas, bonos, etcétera.

Por supuesto que para muchos lo apuntado arriba es romanticismo trasnochado. Karl Marx sustentaba su creencia de una relación inversa entre el salario y el interés del capital, pues, por lo regular, el capitalista sólo podía ganar con la reducción del salario, y viceversa. "La relación normal no sería la explotación del consumidor sino la explotación recíproca de capitalista y trabajador". La visión anterior propone un elemento interesante: el trabajador como fuerza organizada, en busca de aumentar su salario.

Salarios de hambre o de miseria, salarios mínimos, salarios del campo, trabajadores organizados, todos temas de los que quizá escuchemos hablar en los próximos días, si es que se inicia en serio la discusión del tema salarial de los guatemaltecos, ojalá no sólo para superar un bache temporal, sino para comenzar a transformar esta estructura económica del país tan adversa al desarrollo.

Fuente: www.sigloxxi.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.