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La Corrupción en Tránsito
Por Edgar Balsells - Guatemala, 5 de marzo de 2005

...los necios políticos se alinearon a un “Outsourcing” de las actividades estatales.

En Guatemala llaman verdaderamente la atención las declaraciones incoherentes de diversos altos funcionarios. El caso del Departamento de Tránsito es uno de los más paradigmáticos del desatino y la necedad. Resulta ser que se nombra a un diputado electo, quien con toda la impunidad del caso llega directamente a esquilmar a la vasta clientela de las licencias de Tránsito, con todas las secuelas que este proceder impune y corrupto puede ocasionar en el país, recordándonos un caso comentado en esta columna, tal cual es el del ex gobernador del Estado de Illinois, George Ryan, quien reinó con su camarilla de amiguetes, varios de quienes están siendo procesados en estos momentos por la justicia federal del país del norte.

Resulta evidente que con tales personajes las instituciones estatales no sólo se desacreditan ante el gran público, sino se vienen abajo institucional y financieramente hablando. Es fácil entonces pensar que el ámbito de lo estatal está desacreditado, lo cual no se debe precisamente a su naturaleza, sino a la gran variedad de personajes que actúan con una serie de incentivos perversos, tal es el caso de esos clásicos comportamientos mercantilistas y rentistas que abundan en nuestro medio, ya sea en el ámbito de lo empresarial, como también en lo estatal por supuesto, pues este último ámbito se encuentra totalmente subordinado al primero en la Guatemala de estos días.

Ahora bien, las declaraciones de los altos funcionarios no se han hecho esperar con su clásico estribillo del “concesionamiento”, o el “Outsourcing”, como le dicen los gringos, al alquiler de servicios públicos que manejados por intereses privados, se cree que caminarían de diferente manera. Pensando varias veces sobre el asunto, se llega uno a preguntar si la ineficiencia kafkiana que uno ve en entidades como el IGSS o la corrupción del Departamento de Tránsito, no son eventos planificados a propósito para seguir desabanicando al Estado, y traspasando réditos a diversos hombres de negocios que son incapaces de enfrentarse al mundo privado de las transacciones como le corresponde a los empresarios en cualquier país del mundo.

Es imposible que actividades como el Tránsito puedan ser concesionadas del todo al sector privado y desaparecer la necesidad de normativas, regulaciones y formas de prevención de accidentes que, mal encaminados, terminan acabando con la vida de valiosos ciudadanos de todas las edades en todas partes del país. La labor rectora y reguladora de diversas áreas de la actividad estatal no debiera ser un asunto de eficientismo y de negocios privados, en virtud de que hay de por medio principios éticos, normativas y formas de acatamiento que de ninguna manera se asemejan a la racionalidad privada de las empresas mercantiles.

La única fórmula que aquí priva es que los necios políticos se alinearan a un “Outsourcing” de las actividades estatales, encomendándoselas a gente profesional, con comportamiento ético comprobado y con un plan de carrera y hoja de vida aptos para desarrollar esas delicadas tareas que ni por asomo el corruptazo de Quezada Chapetón las cumple.

Tomado de www.elperiodico.com.gt


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