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¿De nuevo el Pacto Fiscal?
Por Édgar Balsells - Guatemala, 18 de junio de 2005

El BID lo financia con US$300 mil.

El pasado 16 de junio fue publicado en el Diario oficial el Acuerdo Gubernativo No.193-2005 que aprueba el denominado “Convenio de Cooperación Técnica No Reembolsable suscrito el 3 de octubre del año 2003 entre el Representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Guatemala y el Gobierno de la República de Guatemala”.

Se indica en el Acuerdo Gubernativo mencionado que dicho convenio es para el “Proyecto de Apoyo a la Consolidación del Pacto Fiscal, siendo de un monto de US$ 300 mil. Se aclara además que la cooperación es para “financiar la contratación de servicios de consultoría necesarios para la realización de dicho proyecto”.

El convenio tiene por objeto apoyar al Gobierno de Guatemala, por medio del Ministerio de Finanzas Públicas, en la implementación de acciones que contribuyan a reactivar el Pacto Fiscal. Se asevera además que dicho convenio servirá para la realización de propuestas alternativas de política fiscal a la sociedad civil y los partidos políticos.

Se trata entonces de propuestas que, como en el tema de las concesiones, la política monetaria o la reforma de los fondos de pensión, afectan el destino de millones de personas. Muchas veces la tecnocracia y los famosos consultores no se dan cuenta de la trascendencia de sus medidas, y también muchas veces las personas comunes y corrientes, que no tienen por qué saber de estos temas, tienen que invertir gran cantidad de tiempo y de recursos, tratando de analizar, interpretar y revertir las medidas recomendadas por los tecnócratas de moda, ya sea guatemaltecos o expertos latinoamericanos, quienes se caracterizan, estos últimos, por haber sido también tecnócratas, amigos, colegas o compañeros de algún personaje influyente de la comunidad internacional que dona estos recursos.

En países civilizados, como el propio Estados Unidos, se han ido conformando entidades académicas de mucho respeto que van dando las grandes soluciones a los problemas. Se trata de centros académicos que han durado y se han nutrido gracias a estos apoyos, y ello ha permitido reclutar profesionales y expertos bajo reglas de excelencia; tal es el caso de centros como los que funcionan en Harvard, Yale y la Universidad de Columbia, para no citar tan solo a algunos. Además se cuenta con entes de tanto prestigio como el Nacional Bureau of Economic Research (NBER), que cuentan con reglas claras para incentivar el esfuerzo creativo que se necesita en estas andanzas. En Guatemala hasta esto se ha privatizado, y proliferan unos pocos centros y oficinas de consultoría que monopolizan estos recursos sin mayor transparencia ni mucho menos consulta: y esto va para todos los espectros del pensamiento político, pues tanto los centros que carburan de izquierda como “amigables hacia el mercado”, han venido jugando este juego, movido en mucho por la propia comunidad internacional.

Ahora que hay tantas universidades en el medio sería importantísimo que se motive a las mismas a jugar estos papeles, y éstas se comprometan a incorporar sangre nueva. Los colegios profesionales que no dicen ni pío, tendrían mucho que hablar y vigilar a este respecto

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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