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Inflación y petróleo, ¿qué hacer?
Por Édgar Balsells - Guatemala, 3 de septiembre de 2005

Es algo así como darle un porrazo a un enfermo depresivo, esperando que, al permanecer tirado en la cama, ello aliviaría “por la vía del reposo” el padecimiento.

No comparto la opinión que lo único que nos queda ante la ola inflacionaria que se avecina es “esperar a que las cosas se calmen en el mundo petrolero”. Antes, algunos rezaban por las heladas de café en Brasil y, ahora, algunos influyentes aún creen que en el mundo las cosas se arreglan tan sólo por el espontaneísmo, y acuden a la fórmula NOHA, “No Hay Alternativa”, como la única que rige el mundo de hoy. ¡Eso no es cierto!

En primer lugar, es vital que nuestro Estado se ubique adecuadamente dentro del espectro geopolítico, pues es evidente la polarización entre Houston y Caracas al respecto de los poderes petroleros mundiales, y Guatemala debe jugar un papel cuidadoso a este respecto tratando de contribuir a esfuerzos equilibrados, tal y como lo están haciendo hoy en día los países líderes en el seno de la Organización de Estados Americanos.

En segundo lugar, incluso los expertos gubernamentales estadounidenses piden a gritos que la economía internacional se reactive, para que Estados Unidos pueda exportar y aminore su déficit comercial. Además, diversos expertos independientes claman porque todos los de afuera dejemos de estar financiando al Gobierno de Washington, que ha quebrado todos los récords imaginables en materia de déficit fiscal. Nuestras autoridades monetarias debieran de meditar sobre esa reciente autorización que permite que nuestros banqueros se conviertan en acreedores de la Casa Blanca. En estos momentos, eso es como echarle leña al fuego, aparte de desviar recursos e incentivar la sustitución de moneda.

En tercer lugar, es bien sabido que una de las fuentes más grandes de demanda petrolera es la proveniente de la pujante economía china. Amenazar a dicho país con cortar el comercio con el nuestro, no sólo ni le hará ni cosquillas a los dirigentes chinos, sino nubla la vista colectiva para buscar los centros más pujantes de la globalización.

En cuarto lugar, y talvez lo más importante en estos momentos, el subir las tasas de interés líder, por parte del Banco de Guatemala, es un arma de dos filos. Es algo así como darle un porrazo a un enfermo depresivo, esperando que, al permanecer tirado en la cama, ello aliviaría “por la vía del reposo” el padecimiento. Hay remedios que son peores que las enfermedades.

En quinto lugar, esfuerzos en materia de protección al consumidor y de la competencia son vitales en estos momentos. Las defraudaciones tributarias de importadores petroleros tan sólo reflejan una parte de los continuos abusos que se dan a costillas nuestras en esta importante actividad económica. Si los diputados en algo quieren ayudar, una reformulación completa de la Ley de Protección al Consumidor y una Ley de Competencia como la que ya existe en México, El Salvador y Costa Rica, son acciones estatales importantes para detener los abusos que a todo nivel se dan en este sector de la actividad económica, tan proclive a las megaganancias, las corruptelas tipo ENRON, y demás prácticas que tan poco se estudian en Guatemala, y en torno a las cuales el Ministerio de Economía tiene mucho que hacer en estos momentos.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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