Soñando despierto. Aló Rector
Por Édgar Balsells - Guatemala, 16 de diciembre de 2006
Ha trascendido ya en las noticias de los medios que ese ente de fisonomía corporativa que en Guatemala toma las delicadas decisiones en relación con los asuntos del dinero ha reelegido nuevamente a los designados en las sillas bancaria y del sector productivo organizado; decisión esta que no sorprende pues el conservadurismo en tales nombramientos ha sido una constante en esos ambientes. Ahora bien, existen representaciones, como el caso de la San Carlos, con su Consejo Superior Universitario, que tienen una responsabilidad mucho mayor en relación con los grandes costos sociales que ha significado diversas medidas tomadas en fecha reciente por la Junta.
La tendencia de todos estos cuerpos tecnocráticos en el mundo es la de conformarlas con profesionales conocedores de la teoría y de la política monetaria, preferentemente con estudios de postgrado, y que para el caso de la Universidad de San Carlos, tal distinción debiera recaer, forzosamente en los profesores titulares o en los miembros del Colegio de Economistas, que ejercen efectivamente dicha profesión, y que han mostrado el conocimiento y la ética suficiente como para revalorizar a ese alto organismo que se encuentra ahora bajo el escrutinio público.
La elección de los dos designados de la Universidad de San Carlos tiene lugar durante la segunda semana de enero, y a estas alturas del partido ya se estarán dando los arreglos convencionales (caracterizados por churrascos y lobby particulares) para que algún miembro del Consejo Superior Universitario o jerarca de las facultades de Ciencias Económicas o Derecho ocupe las poltronas de la Junta Monetaria. Sería entonces un gran cambio, si a contracorriente de esos convencionalismos colegiados, las altas autoridades de la universidad estatal, dando señales de un cambio positivo, abrieran a postulación tan honroso cargo, invitando a una escogencia de hojas de vida bajo la más absoluta transparencia y capacidad en el cargo.
Recojo aquí las inquietudes de un agudo analista económico peruano, de nombre Jurgen Schuldt, quien escribe para varios medios internacionales, y quien refiriéndose a la pretendida “independencia” que hoy se quisiera exigir de órganos tan importantes como la Junta Monetaria acertadamente asevera que “no es posible nombrar ángeles o madres teresa, deben elegirse personas que viven sobre el planeta y poseen también inclinaciones partidarias e ideológicas específicas”. No hay pues profesionales totalmente puros en una disciplina tan controversial.
Refiriéndose al caso de la Junta Monetaria peruana, comparto las recomendaciones de Schuldt, en reciente artículo publicado por el medio español La Insignia, en donde asevera, al referirse a tales nominaciones, lo siguiente: “tentativamente habría que asegurar que sus miembros sean escogidos, mínimamente, con base en dos criterios combinados y específicos”. Se me ocurre que, por una parte, deben ser economistas con postgrado y preferentemente en banca y finanzas, y por otro haber sido funcionarios –por un buen tiempo en el sector público, concretamente en la hacienda pública o el banco central. Mejor aún si han tenido experiencia en el sector privado. El Consejo Superior Universitario tendrá entonces la responsabilidad, de nuevo, en tal decisión.
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