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La repartición del pastel
Por Édgar Balsells - Guatemala, 16 de junio de 2007

Solo 0.17 por ciento de mexicanos acumula el 40 por ciento del PIB en inversión.

Me gusta pasear por las salas del Fondo de Cultura Económica en la zona 9. El acervo cultural que tal recinto almacena es sorprendente, y es que los libros y la información son un ingrediente básico en la búsqueda de nuevas opciones de vida para nuestras familias. En la medida que leemos y nos educamos, avanzamos en ese estresante reto de la sociedad del conocimiento, que es la sociedad del futuro.

Mirando hacia el norte, hacia México, me topé esta semana con un dato divulgado por el prestigioso diario La Jornada, cuyos promotores son parte de la también prestigiosa Universidad Nacional Autónoma de México, la única universidad latinoamericana posicionada en un puesto competitivo dentro de las mejores del mundo: “Solo 0.17 por ciento de mexicanos acumula el 40 por ciento del Producto Interno Bruto en inversión bursátil”. ¡Qué tal!

Se trata de tan solo 180 mil mexicanos que han venido acumulando inversiones en la bolsa mexicana de valores por 3.7 billones de pesos, monto que representa el peso indicado en relación con la producción nacional de bienes y servicios. La información menciona también un sorprendente incremento de los activos de las casas de bolsa, así como, por supuesto, de las utilidades de las mismas, que reportaron un incremento de más del 58 por ciento. ¿Y a qué viene todo esto?, podrán preguntarse los lectores y lectoras. ¿Para denunciar una vez más la desigualdad mexicana?, ¿para martillar una vez más las consecuencias nefastas de la globalización? Ello sería gastar “pólvora en sanates”. Me preocupa más advertir lo errado que uno está cuando mide, como un todo, el crecimiento de la economía, del ahorro guatemalteco o de cualquier otra variable por el estilo.

Estos datos deben medirse de una forma diferenciada. En Guatemala ninguna autoridad, ningún analista serio puede hablar de grandes cifras globales, mucho menos de promedios o promedios ponderados, que están totalmente deformados por esa situación desigual. Así, hay que desconfiar cuando nos dicen que el ahorro global subió o bajó, que las reservas subieron o bajaron. ¿Para qué segmentos lo hicieron? Esta es la pregunta obligada.

¿Cómo está el ahorro de los habitantes rurales? ¿Cómo es el ahorro en el sur, el norte o el occidente? ¿En qué invierten? ¿Sabía usted que el crédito bancario se concentra fundamentalmente en el área metropolitana? ¿A qué tipo de crédito acuden los habitantes de las áreas alejadas del país? Esos habitantes, que se denominan como “desbancarizados”, constituyen más del 80 por ciento de los usuarios de alguna forma de financiamiento y de almacenamiento de dinero.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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