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El pícaro y la clase ociosa
Por Édgar Balsells - Guatemala, 21 de julio de 2007

Depredador de los bienes de la familia. Así lo describen.

En reciente entrevista divulgada en la web por el grupo de jóvenes inquietos de Black Box, Paulo de León me pregunta qué libros he esta-do leyendo actualmente, y le menciono uno adquirido hace poco en el Fondo de Cultura Económica que se intitula Thorstein Veblen, el teórico de la clase ociosa, escrito por John Patrick Diggins.

Al leer las declaraciones de Arnoldo Chacón Gómez sobre su hermano, el pícaro de Cuentas, S.A., ello me hace reafirmar nuevamente mis pensamientos acerca de “cuán vigente está Veblen en la Guatemala actual”. Sergio Chacón era parte del grupo de amigos de la adolescencia de mi hermano Quique –QEPD–. Llegaba a la casa, iban juntos a fiestas y ocupaban uno de los escritorios en el gran edificio del Liceo Guatemala, sección primaria en la zona 5. Se trataba, recuerdo yo, de un joven serio, formal en su tiempo. ¿Qué hicieron mal los maristas, sus padres o la propia sociedad para transformar a un joven de ese corte en un pícaro, estafador y estrafalario, incluso denunciado por su propio hermano como “depredador de los bienes de la familia”, y cliente perfecto del nuevo marketing de carros Jaguar y casa en Juan Gaviota?

Veblen, el padre de la antropología económica, nos lo caracteriza de manera perfecta:“La gente gasta pródigamente y adquiere cosas para exhibir su valía y alta posición social, así como para mostrar su desprecio por el trabajo ordinario”, ello no es más que un reflejo de comportamientos arcaicos, principalmente de la época bárbara, donde no se escatimaba nada, incluso acabar con un competidor, en pos de una posición privilegiada y una vida de ocio, vagancia y despilfarro.

Se trata entonces de la “economía del saqueo”, que paradójicamente está haciendo mella de nuevo en Wall Street con el aparecimiento de la New Gilded Age, que retrata a los grandes ricos que han forjado fortunas impresionantes, como el reciente caso de los fondos de Bear Stearns, uno de los bancos de inversión más grandes, que se han licuado y depreciado a cero, luego de llegar a un monto de activos de cerca de US$16 billones en tan solo un año. Tomemos además en cuenta que los grandes negocios de Wall Street, que vienen dejando en la ruina a miles de inversionistas, se colocan también, como Cuentas, S.A. en el sector inmobiliario, que forma parte de la más reciente burbuja especulativa. ¿No nota usted algunas semejanzas de lo que nos viene del norte?

La economía del saqueo presagia entonces costumbres tribales, de pícaros, tinterillos y fariseos a todo nivel, sobre todo ahora muy bien colocados en las columnas de opinión como agoreros del modernismo y de la modernidad, confundiendo el desarrollo con el hedonismo, que como Veblen muy bien lo decía “es parte de los hábitos residuales de las sociedades primitivas”, predominantemente de la era bárbara, no la salvaje, donde no había mucho que depredar y cada quíen se dedicaba a la sobrevivencia diaria.

Chacón ha pasado entonces a engrosar las filas de los yuppies modernos guatemaltecos donde se pavonean miembros de familias de alcurnia como Astragá, Llort, Bonifasi, González y Lowenthal. Estará probablemente disfrutando de su consumo conspicuo en alguna playa de la Florida o en una ciudad cosmopolita europea, como lo suelen hacer los de esa nueva alcurnia generacional, que debiera tener inquietos a educadores, políticos y demás.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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