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Un Nuevo Pacto Social
Por Edgar Batres* - Guatemala, 24 de octubre de 2017

Guatemala atraviesa por una de sus momentos más significativos después de los acuerdos de paz, que en su devenir histórico ha estado conformando una ciudadanía, lo que implica que ya despierta interés por la cosa pública, por auditar y que se constituye en una demanda ciudadana que reclama que hacen con sus impuestos, en donde la figura del Sr. Presidente ya no es comprendida como lo narra Miguel Ángel Asturias, en su novela El Señor Presidente.

Más bien es la figura que se le puede demandar, procesar[1] y verlo como aquel funcionario que está en el puesto para servir y como históricamente, se ha servido del pueblo, abusando de los dineros públicos, que hace negocios para enriquecerse y en donde su familia "prospera" mientras el pueblo se hunde en la miseria.

Todo ello observado ahora en la coyuntura, una acción prolongada y que no se resolvió con las acciones del 2015, en donde se ignoró el sentir legítimo marcado por la "consigna" "en estas condiciones no queremos elecciones" y que al final los encargados de tomar la palabra en nombre de la plaza no lo acataron y al presentarse ante la Junta Directiva del Congreso dieron su brazo a torcer, porque eso perjudicaba los intereses de los grupos tradicionales revestidos de grupos reivindicativos, situación delicada por la que vociferaban en casa Larrazábal, salón adjunto al Congreso de la República.

Y entonces se convoco a las elecciones 2015, desperdiciando una histórica lucha para un funcionario y haber producido algo distinto, pero las clases medias acomodadas en caja de consonancia con los medios de comunicación social, moldearon el imaginario de los electores, ofrecieron el conformismo del cambio para no cambiar nada, únicamente para acomodarse, el tema es que la supra estructura ya no permite más reacomodo; el modelo del sistema de partidos políticos ya no está adecuado a las demandas sociales, lo jurídico ya no permite seguir en la impunidad y corrupción. O sea los poderes político, jurídico e ideológico sobre los que se moldeo el Estado de Guatemala, ya no dan para más, la nueva ruta es crear un nuevo modelo de gobernanza, prosperidad y seguridad.

Entonces cuáles son esos problemas estructurales que hoy debemos comenzar a discutir, entre lo planteado por las plazas, en el imaginario del guatemalteco;

a) Que renuncie el Presidente y con ello le da paso a la investigación que pesa sobre su partido y especialmente a él por manejar fondos para su campaña electoral;

b) Reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos; para ello la Comisión del Congreso de la República, ha planteado ya una propuesta y en Jefes de Bloque se ha propuesto un mecanismo para que se conozcan y se asuma una condición para su aprobación en el pleno.

c) El tema de la renuncia de los diputados.

¿Pero esto será realmente lo que la sociedad guatemalteca necesita? habría que preguntarse que traerían en lo propuesto y de acuerdo a análisis previos los cambios son cosméticos, un reacomodo de las élites, porque la cuestión es que el modelo ya ha colapsado. O sea que a lo que se llama la supra estructura, compuestos por los aparatos jurídico, político e ideológico, o sea todo el andamiaje sobre el cual se sustenta la justicia y recientemente se en gavetado en el Congreso de la República, cuando se planteo reformas al sector justicia, por la comisión técnica integrada por el Ministerio Público, Corte Suprema de Justicia, Procuraduría de Derechos Humanos y la Comisión Internacional Contra la Impunidad de Guatemala.

Otro de los poderes es el político, desde la propuesta de reforma a la ley electoral y de partidos políticos, tema recurrente en el cual se ha ido avanzando con algunas reformas. El mal aún persiste y es la forma en que se estructura el sistema de partidos políticos, herencia de un modelo clientelar revestido de impunidad y corrupción.

Lo significativo, referido a lo ideológico, considerando que hay toda una campaña articulada por la derecha "estas luchas no son de derecha ni de izquierda" el cual es falso, las luchas y los aparatos de poder son eminentemente ideológicas porque en ello radica el alma de las sociedades y por supuesto la sociedad guatemalteca ha sido sometida al terror y violencia en donde el eje fundamental ha sido eliminar la memoria histórica, que les ha permito a la derecha, que siempre han gobernado.

Por todo ello, es necesario un alto y ver el bosque porque ha llegado el momento histórico de plantearse la necesidad de un nuevo texto constitucional, siendo necesario articular un gran esfuerzo partidario que permita dejar el pasado frustrante de traiciones, celos, habladurías y todas esas deformaciones que solo ha permitido avanzar a la derecha y sus operadores.

Es vital un nuevo "Pacto Social" porque los Organismo del Estado, El Ejecutivo, Legislativo y Judicial se encuentran seriamente cuestionados, en todos ámbitos de la actividad social. Solamente así podremos atender las demandas más sentidas y con ello dar solución a muchos de los problemas que han postergado.

[1] Tal y como lo formulo la Bancada WINAQ, por medio del Diputado Amílcar Pop

 

* Asesor Legislativo WINAQ

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