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Como en tiempos de Arbenz
Por Eduardo Blandón - 28 de junio de 2004

Yo me pregunto, dijo hace unos días un columnista celebrando la caída de Jacobo Arbenz, del "comunismo ateo", qué clase de país tendríamos si hubiera entrado el comunismo a Guatemala. Qué horror, parecía pensar. En qué niveles estaría el país, quizá casi comiendo estiércol. Como que la situación del país estuviera en una bonanza abrumante y los argumentos de los resentidos de izquierda no tuvieran ningún valor.

Qué horrible, decía, habría sido otra Nicaragua. Como que si la opción al "comunismo ateo" significó la distribución de la riqueza para todos. Un nuevo paraíso terrenal, la gloria de los santos. Lo que entiendo, y la experiencia parece confirmarlo, es que dos de cada tres guatemaltecos viven en la miseria. Que la situación económica desde Arbenz ha venido empeorando. Que hay pobres para volar a los aires. Que ocupamos un indigno segundo puesto en pobreza después de Haití. Ergo: ¿por qué tanta fiesta por la caída del "comunismo ateo"? ¿De qué nos libramos?

Quizá los propietarios de los latifundios y los dueños del gran capital fueron los que se libraron de una confiscación segura. Porque ésta sí habría ayudado a una mejor redistribución de la riqueza y a hacer más productivas las propiedades. Los documentos desclasificados por la CIA indican que la famosa reforma agraria impulsada por Arbenz era una medida vista con beneplácito por los Estados Unidos porque, en efecto, ese tipo de medida se estaba aplicando en otras regiones del mundo. Por tanto, no era una medida satánica (como gustosamente también la Iglesia contribuyó a denigrarla), sino una medida progresista. ¿Afectaba al gran capital? Of course, men. Y ésa fue una de las causas para ensañarse en contra de Arbenz.

¿ Qué Guatemala tendríamos de haber permanecido Arbenz en el poder? No lo sé y no soy agorero ni profeta, pero a juzgar a como hoy estamos, quién quita y no estaríamos mejor. ¿Quién puede negar que estamos hundiéndonos, que la descomposición apesta y que de morirnos quizá no necesitemos otro purgatorio? Nadie. Hacer ver que el "comunismo ateo" habría sido una opción terrible e impensable es absurdo. Contrariamente se puede decir que haber continuado a como estábamos era la peor opción. La historia lo ha demostrado y no necesita mayor prueba.

Arbenz fue malo, muy malo. Pero, ¿quién lo dice? Léalo usted, busque sus nombres, indague sus apellidos. Los mismísimos que desde siempre defienden su posición, el dinero y la exclusión. Arbenz fue malo (digámoslo en términos maniqueístas) pero para los egoístas de pacotilla, los mismos que hoy vemos por televisión quejándose de los impuestos y las invasiones.

Los que creemos lo contrario somos, en sus palabras, unos resentidos sociales, unos comemierdas ignorantes, envidiosos, desfasados, anacrónicos y fracasados, pero y qué, señor feudal… Eso es una felicitación viniendo de usted.

No creo que la discusión nos lleve algún día a ponernos de acuerdo, pero ojalá que al menos cree conciencia sobre la urgencia de resolver los problemas que aún están ahí a la vista de todos. Como en tiempos de Arbenz.

Tomado de Diario La Hora - www.lahora.com.gt


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