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Chávez para rato
Por Eduardo Blandón - Guatemala, 23 de agosto de 2004

Para quien no cree, decía Pascal, mil evidencias no hacen una sola certeza. Tal es la actitud del incrédulo. El caso de Venezuela es la mejor demostración de lo dicho por el filósofo francés. La derecha en ese país está tan fanatizada, confundida y avergonzada por el gancho de izquierda que le propinó el presidente Chávez en el referéndum pasado que por más que el Centro Carter, la OEA y los observadores internacionales hayan dicho que no hay indicios de fraude, ellos insisten en asegurar que sí, que no puede ser otra cosa, que el sí ganó.

¿ Usted cree que será posible convencerlos? No, no lo creo. Ni que se los diga el Papa o Dios mande al mismísimo ángel Gabriel a anunciarles su apabullante fracaso. La extrema derecha se siente infeliz con un presidente como Chávez, se siente infeliz con un Lula, se siente frustrada con un Allende. No quiere ver nada que no sea argumentos a su favor. No quiere sino continuar gozando de las mieles que el poder, mucho tiempo ha, les viene regalando.

Con grupejos así, apoyados por los medios de comunicación, no se puede esperar sino sapos y culebras contra el gobernante Chávez (o los que se le parezcan). ¿Qué de raro es que digan que el presidente de Venezuela es un pinche populista? ¿Se extrañaría usted si escucha que Chávez llevará a la bancarrota al país? ¿Se sorprende al escuchar que Chávez ha dividido al país?

No debe maravillarse por esas afirmaciones, al contrario, vaya acostumbrándose. Chávez está condenado a ser por los años que le quedan (y muchos más) el presidente sátrapa, cobarde, corrupto, vende patria y todo lo que usted pueda imaginarse. Hay calificativos para ratos. Chávez es un hombre incómodo. Verá cómo será aplastado por los medios y castigado "ejemplarmente". Para que en América Latina aprendan a no ser tan osados, sino humildes. La humildad es para los poderosos la virtud que deben cultivar los presidentes de este siglo.

Dicen que Chávez es un populista porque se dedica "sólo" a los pobres. Se le señala como un derrochador de dinero con políticas asistencialistas. Ya quisiéramos que la mayor parte de los políticos en América Latina hicieran "al menos esto". Porque de pobres: cero. Desde hace años hemos visto a gobernantes muy preocupados por la situación "macroeconómica", por su estabilidad, y los pobres olvidados. Ésta ha sido su máxima política contra la pobreza.

Ya quisiéramos ver a los presidentes al lado de los olvidados, con una sensibilidad especial hacia ellos. Pero no es así, a los pobres sólo se les recuerda para las campañas o se habla de ellos cuando, eventualmente, conviene citarlos. Después, nada.

Dicen que Chávez está llevando al país a la bancarrota. Como si la extrema derecha por años no disfrutó de los bienes de la Nación llevando al país a la situación en que se encuentra. ¿Tienen los ricos calidad moral para hablar con tanta libertad? No parece ser así, pero como son tan descarados que hasta citarían al mismísimo Dios uno y trino, esto no extraña.

Veremos cómo conduce al país el Presidente de Venezuela dada la adversidad a la que se enfrenta.

Tomado de Diario La Hora - www.lahora.com.gt


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