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Las inconsecuencias de los Estados Unidos
Por Eduardo Blandón - Guatemala, 15 de junio de 2005

El ridículo con el cual nos exponemos en público como consecuencia de nuestras incoherencias personales es exactamente el mismo que hacen los gobiernos o las instituciones a nivel más elevado cuando éstos no son auténticos ni honestos. O sea, el ridículo individual lo portamos por todas partes y donde estemos allí está con nosotros, no importa si un día somos presidentes de un país o nos dediquemos a cualquier otro oficio.

Si no mire el papelón del gobierno de los Estados Unidos, uno de los gobiernos más talibánicos (fundamentalistas), predicadores y ortodoxos cuando se trata de juzgar a los demás países y sus gobiernos, con el caso de las torturas y el trato miserable con que somete a los presos en Guantánamo. Por un lado predican (urbi et orbi) la defensa de los Derechos Humanos, critican a Cuba, a Chávez y a cuantos países no piensan como ellos porque dicen que "esos son violadores de los derechos humanos", pero ellos también hacen lo suyo por donde pisan. Son una especie de Atilas modernos de los cuales hay que esconderse antes que ellos lo pisen a uno (recuérdese que de ese bárbaro se decía que donde pisaba no nacía ya nada).

El doble discurso es tan vergonzoso como puede ser el de cualquier gobierno mentiroso del mundo. Predican, pero no se convierten. Están muy solícitos en ver la paja ajena, sin advertir la viga propia. Condenan, juzgan, tiran la primera piedra, porque se sienten inmaculados, vírgenes y niños de pecho. Pero además, subestiman al mundo entero, creen que la gente asiente sus supercherías y que su abundante capital puede comprar todas las conciencias del mundo y también la verdad. Son unos maestros en la manipulación, son soberbios y se reputan los guardianes y guías del mundo. Creen que ellos tienen esa especie de espiritualidad que necesita el mundo y la fórmula para salir de la ignorancia y conseguir la democracia.

Así, con esa conciencia torcida, van por todo el mundo juzgando, anatemizando, prohibiendo y mandando a la hoguera a todos los oligofrénicos que no piensan como ellos. Milosevic, Hussein, Castro, todos son hijos del averno y es allí donde deben regresar según su veredicto escatológico. Ellos (el gobierno de los Estados Unidos) han aceptado la doctrina de Maní -en este mundo sólo hay buenos y malos-. El gobierno de los Estados Unidos representa la bondad, el bien y la felicidad a la que deben aspirar todos los hombres de buena voluntad. Los demás son impíos, miserables, ignorantes, "terroristas". Dignos de persecución, muerte e ignominia. Desadaptados de los cuales la justicia tarde o temprano se debe hacer cargo. Su justicia, porque ellos son quienes disponen qué es y qué no es justo.

El caso de la violación a los derechos humanos en Guantánamo es una vergüenza para los ciudadanos americanos que tienen que soportar a un gobierno que los pone en ridículo. Ojalá que ese pueblo (del que no dudo que sea generoso y magnánimo) pueda hacer recapacitar a sus gobernantes y ponga punto final a ese nuevo campo de concentración o como alguien ha sugerido "nuevo Gulag".

Fuente: www.lahora.com.gt


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