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La información es un derecho del ser humano
Por Efrén Diego Domingo - Guatemala, 18 de enero de 2007
cedapjusticia@hotmail.com

Las represas hidroeléctricas no son tanto como la pintan sus promotores

En nuestro país, el Ministerio de Energía y Minas y el INDE intentan construir represas hidroeléctricas en territorios indígenas sin observar claramente los artículos 6 y 7 del Convenio 169 [1] relacionado con los derechos de consulta y participación de los pueblos indígenas en las decisiones estatales que les afectan. Tampoco observan disposiciones de la Convención sobre Diversidad Biológica y mucho menos las recomendaciones de la Comisión Mundial de Represas.

Cada vez que hablan de las represas, dan énfasis solamente acerca de los supuestos beneficios que estos podrían generar, pero esconden informaciones respecto de los daños y efectos que estos provocan en la salud del ser humano, el medio ambiente, el cambio climático y la destrucción ambiental.

La Comisión Mundial de Represas (WCD)[2], comisión con prestigio internacional en sus conclusiones sobre las represas en el mundo concluyó:

1. Los costos sociales de las represas son devastadores y, en gran medida desconocidos.

La WCD concluyó que entre 40 y 80 millones de personas han sido reasentadas por motivos de las represas. Aplicando esta cifra a la población mundial de hoy, esto quiere decir que aproximadamente una de cada 100 personas que viven en la tierra habrá sido desplazada por un embalse grande. Los pueblos indígenas y las mujeres han sufrido desproporcionadamente los impactos de las represas, a la vez que en muchos casos han sido excluidos de los beneficios. El reasentamiento ha producido penurias económicas extremas, la desintegración de las comunidades y un incremento en los problemas de salud mental y física. Millones de personas que viven río debajo de los embalses han sufrido, asimismo, impactos terribles como resultado de las enfermedades, la alteración del caudal del río y la perdida de los recursos naturales, incluidas las pesquerías.

Los beneficios de los embalses han sido, en gran parte para los ricos, mientras los pobres han tenido que pagar sus costos. Además la WCD encontró que frecuentemente estos costos no han sido tomados en cuenta

2. Los costos ambientales de las represas son enormes, imprevistos y difíciles de mitigar.

La WCD concluyó que las represas grandes han causado profundos e irreversibles impactos ambientales, incluyendo la extinción de las especies, la pérdida de bosques, humedales y tierras agrícolas. Las represas grandes han causado profundos e irreversibles impactos ambientales, incluyendo la extinción de las especies, la pérdida de bosques, humedales y tierras agrícolas. Se estima que un 60% de los ríos grandes del mundo son fragmentados por represas y trasvases. La WCD declara que las represas grandes han llevado a la perdida de la biodiversidad acuática, las pesquerías aguas arriba y abajo y los servicios de las llanuras inundables, humedales y ecosistemas ribereños, de esteros y zonas marinas adyacentes río abajo. Los impactos ambientales negativos no fueron predichos y han fracasado los esfuerzos por mitigar estos impactos. La WCD concluyó que el 20% de los terrenos regados de las represas grandes se pierden por la salinización y el anegamiento, y que el 5% del agua dulce del mundo se evapora de los embalses.

3. Las represas emiten gases de efecto invernadero

Los gases con efectos invernaderos son factores en el cambio del clima mundial. Los embalses emiten gases invernaderos por la pudrición de la vegetación y los suelos inundados y la materia orgánica que llega hasta el embalse de su área de captación. La WCD estima que quizá entre el 1 y el 28% de las emisiones mundiales de estos gases proviene de las aguas embalsadas. En algunos casos, las emisiones de embalse pueden ser iguales o mayores a las que tendría la central eléctrica. Las emisiones son mayores en los embalses tropicales de poca profundidad.

4. Muchas represas nunca producen los beneficios proyectados

Aunque se acepta que las represas pueden ser beneficiosas, los beneficios efectivos son menores, en muchos casos, a los beneficios prometidos para la decisión de construir una represa. Específicamente, la WCD encontró las siguientes desventajas:

. Potencia: más de la mita de las represas hidroeléctricas revisadas generan menos energía de lo proyectado.

. Suministro de agua: el 70% no llego a sus objetivos.

. Riego: casi la mita ha tenido un rendimiento deficiente.

. Control de inundaciones: las represas han aumentado la vulnerabilidad humana a las inundaciones.

. Las represas de propósito múltiples en particular han incumplido sus objetivos.

5. Las represas han logrado un rendimiento económico pobre

La WCD concluyó que, en promedio, las represas grandes han sido apenas marginalmente viables en lo económico, en el mejor de los caso. En promedio, los costos de las represas exceden de lo presupuestado en un 56%. Esto quiere decir que, cuando se predice que una represa costará $1 mil millones, termina costando $1,56 mil millones. La mitad de las represas encuestadas se retrasaron con un año o más en su construcción.

6. Se dispone de alternativas, pero no se las trata como competidos inigualdad de condiciones.

La WCD encontró que existen actualmente múltiples diferentes opciones para satisfacer las necesidades energéticas, hídricas y alimentarias. Un conjunto de opciones incluyen reducir la demanda de agua y energía (manejo por el lado de la demanda) y mejorar la eficiencia en su uso y producción. Además, hay muchas opciones alternativas por el lado de la oferta. Sí existen alternativas a las represas, y a menudo son más sostenibles y más baratas. La WCD recomendó que las alternativas a las represas grandes sean tratadas con igual énfasis en el proceso de planificación.

7. Sesgo a favor de las represas grandes

La WCD encontró que las represas grandes han sido durante mucho tiempo la preferencia de los políticos, los funcionarios gubernamentales, las empresas de construcción y la banca de desarrollo. Estas obras enormes han brindado oportunidades para corrupción y favoritismo y han distorsionado la toma de decisiones, en perjuicio de las opciones más económicas y eficaces.

LA WCD DICE QUE NINGUNA REPRESA DEBERÁ CONSTRUIRSE SIN LA “ACEPTACIÓN DEMOSTRADA” DE LAS PERSONAS AFECTADAS, Y SIN EL CONSENTIMIENTO LIBRE, PREVIO E INFORMADO DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS Y TRIBALES.

RECOMENDACIONES DE LA WCD

Las recomendaciones de la WCD establecen un marco para las decisiones no solo sobre represas sino sobre la planificación hídrica y energética en general. Más allá de la energía y el agua, las recomendaciones tienen implicaciones para la manera en que se planifican y ejecutan todas las clases de proyectos de desarrollo. Por eso, la WCD propone un nuevo enfoque hacia la toma de decisiones, en base al reconocimiento de los derechos y la evaluación de los riesgos para todos los actores

La WCD desarrolló siete prioridades estratégicas para este nuevo enfoque hacia el desarrollo:

1. Lograr la aceptación del público

La WCD dice que no debe construirse ninguna represa sin la aceptación demostrada de las personas afectadas, y sin el consentimiento libre, previo y bien informado de los pueblos indígenas y tribales afectados. Esto debe lograrse mediante acuerdos negociados que sean legalmente vinculantes

2. Evaluación integral de las de opciones

Antes de decidir se construye una represa, debe realizarse un diagnostico transparente y participativo de las necesidades de agua, alimentos y energía. Deben considerarse todas las opciones para satisfacer dichas necesidades. Debe darse la primera prioridad a que los sistemas hídricos, de riego y energéticos sean mas eficaces sostenibles. Las preocupaciones sociales y ambientales deben recibir la misma ponderación como las facetas técnicas y económicas durante el proceso de evaluación de las opciones y durante todas partes de las fases de planificación, construcción y operación del proyecto.

3. Abordar las represas existentes

Debe aprovecharse las oportunidades de rehabilitar y mejorar las represas existentes con el fin de maximizar sus beneficios. Debe indemnizarse o compensarse retroactivamente las comunidades impactadas por las represas existentes. Las operaciones de las represas deben modificarse para mitigar sus impactos ambientales. Todas las represas deben tener periodos de licenciamiento con plazos determinados. Los procesos de para la renovación de las licencias deben ofrecer oportunidades para revisiones participativas del desempeño del proyecto y sus impactos, para poder efectuar los cambios necesarios en la operación del proyecto, ola desactivación de la represa.

4. Mantenimiento de los ríos y los recursos fuente de vida

La evaluación de las opciones y las decisiones tomadas para el desarrollo de los ríos debe tratar de evitar los impactos, y minimizar y mitigar los daños causados al sistema fluvial. Antes de tomar la decisión de construir una represa, se debe compilar y analizar la información básica inicial (“línea de base”) de buena calidad, con los conocimientos científicos sobre los ecosistemas, y los aspectos sociales y de salud, tomando en cuenta los impactos acumulativos de las represas y los demás proyectos de desarrollo sobre los ecosistemas. Las represas deben dejar pasa “caudales ambientales” para ayudar a mantener los ecosistemas y sus recursos vitales.

5. Reconocer los derechos y compartir los beneficios

La evaluación de las opciones y las decisiones tomadas para el desarrollo de los ríos debe tratar de evitar los impactos, y minimizar y mitigar los daños causados al sistema fluvial. Antes de tomas la decisión de construir una represa, se debe compilar y analizar la información básica inicial (Línea de base) de buena calidad, con los conocimientos científicos sobre los ecosistemas, y los aspectos sociales y de salud, tomando en cuenta los impactos acumulativos de las represas y los demás proyectos de desarrollo sobre los ecosistemas. Las represas deben dejar pasar “caudales ambientales” para ayudar a mantener los ecosistemas y sus recursos naturales vitales.

5. Reconocer los derechos y compartir los beneficios

La gente afectada debería ser la primera en beneficiarse de un proyecto. Esto incluye a las personas desplazadas, quienes viven aguas arriba y debajo de la represa, quienes viven alrededor del embalse, y quienes tienen terrenos impactados por los sitios de reasentamiento. Deben participar en la identificación, selección, distribución y entrega de de los beneficios. Las negociaciones con las personas afectadas deben producir como resultado disposiciones de mitigación y desarrollo que sean de común acuerdo y legalmente aplicables.

6. Asegurar el cumplimiento

Las instituciones financieras y los promotores de proyectos deben adoptar un conjunto de criterios y lineamientos claros para desarrollar los recursos hídricos y energéticos. Antes de iniciar el proyecto, deberá desarrollarse un plan para cumplir con todas las obligaciones relacionadas con el proyecto, incluyendo tanto incentivos como sanciones. Deben tomarse medidas para poner fin a las prácticas corruptas.

7. Compartir los ríos para la paz, el desarrollo y la seguridad

Deben desarrollarse medidas para que los países puedan resolver las disputas y colaborar con delación a los ríos transfronterizos. Los Estados deben tener la capacidad de detener los proyectos en ríos compartidos, utilizando paneles independientes y otras formas de resolución de controversias. Los principios de la WCD deben incorporarse en las políticas nacionales sobre el agua, para ayudar a resolver los diferendos y promover la cooperación en materia de cuencas hidrográficas compartidas.

Para finalizar, considero que los obligados en observar el Convenio 169, la Convención sobre Diversidad Biológica y estas recomendaciones de la WCD son los funcionarios de gobierno. Por otra parte quienes están afectadas o amenazadas por la construcción de las represas hidroeléctricas, deben hacer un esfuerzo por organizarse y conocer las recomendaciones de la WCD para hacerlos valer frente a las desiciones autoritarias de quienes tanto hablan de estado de Derecho, es decir, los gobiernos.

Las recomendaciones fueron copiadas literalmente de la GUIA CIUDADANA SOBRE LA COMISION MUNDIAL DE REPRESAS, publicado por International Rivers Network/ Red Internacional de Ríos. Pág. 10,11 y 12.

A juntzan q’anej max yalkan jun chi yiq WCD yowalil chi kokuyu’ yet watx’ hoq je’ kokolon el kob’a yul q’ab’ heb yawaj chi yochej chi yuchlajwoq jantaq tzet yetal ay yib’an kotx’otx’.

Kolajeq ok xin


[1] El Congreso de la República aprobó el Convenio 169, mediante Decreto Número 9-96 del 5 de marzo de 1996. Esta vigente en nuestro país desde 1997.

[2] La Comisión Mundial de Represas (WCD) fue establecida por el Banco Mundial y la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) en mayo de 1998 en respuesta a la creciente oposición a las represas grandes. Es una Comisión con prestigio internacional, sus conclusiones y recomendaciones tienen mucho peso en los debates sobre las represas en todo el mundo. Su mandato fue la de revisar la eficacia de las represas grandes para impulsar el desarrollo y evaluar las alternativas para desarrollar recursos hídricos y energéticos y desarrollar criterios, lineamientos y normas internacionalmente aceptables para la planificación, diseño, diagnósticos, construcción, operación, monitoreo y desmantelamiento de las represas.

 

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