Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

Represas ¿Verdadero desarrollo o verdadera destrucción de la vida?
Por Efrén Diego Domingo - Guatemala, 9 de noviembre de 2007
efrendiego2007@hotmail.com

Empecemos con esto: “La mujer maquillada de guerrera bajo ágilmente su machete. La hoja curvada se detuvo a milímetros del hombro de José Antonio Muniz Lopes, el ingeniero jefe de la compañía de electricidad brasileña Eletronorte. Muniz se fue tranquilizando a medida que Tuira, la mujer Kayapó, apoyaba la parte plana del machete contra su cara. “Usted es un mentiroso”- le dijo a punto de escupirlo. “Nosotros no necesitamos la electricidad. La electricidad no nos va a dar nuestro alimento. Necesitamos que nuestros ríos corran libremente: nuestro futuro depende de ello. Necesitamos nuestras selvas para cazar y recolectar. No necesitamos su represa”.

¿Tendrá razón esta mujer indígena de defender valientemente sus derechos ante alguien que la amenaza extinguirla? La respuesta es afirmativa.

Lo que pasa es que en nuestros países, los gobiernos, con el apoyo financiero de los bancos, las corporaciones financieras internacionales y las empresas privadas, construyen represas sin importar los daños irreparables que estos ocasionan a la vida social, económica, política y cultural de miles de personas, especialmente la de aquellos que pertenecen a pueblos indígenas, tribales y campesinas.

No solo destruyen la vida de miles de personas sino además excluyen la participación efectiva de los pueblos indígenas y campesina en la toma de decisiones relacionados con el diagnostico, diseño, planificación, construcción, operación, monitoreo, ejecución de este tipo de proyectos y mucho más en los beneficios que estos reportan.

Aunque los promotores y promotoras de las hidroeléctricas abren bien la boca pregonando los supuestos beneficios que traen para las mayorías, generalmente las represas terminan beneficiando únicamente a los dueños de grandes empresas, comercios, fábricas, hoteles, industrias y las grandes ciudades en las que no habitan pueblos indígenas ni campesinas.

Acciones como la de la valiente Tuira, son totalmente justificables. ¿Por qué? Porque cuando alguien no respeta nuestra dignidad, vida y amenaza con destruir nuestros medios de existencia no nos queda mas que resistir y defender nuestros derechos. Pues los que tienen dinero, o que pretendan dominar el planeta no son los únicos que tienen derecho a vivir, a comer, a tener una vida libre de peligro, a dormir, a gozar. Si los empresarios, gobiernos y los jefes de los bancos, que dan financiamiento para la construcción de represas estuvieran en el lugar de los pueblos afectados por las represas, les aseguro que accionarían de la misma manera al estilo de Tuira.

Insistamos, las represas no traen beneficio alguno para los pueblos indígenas y campesinas, los únicos beneficios que reciben los pueblos son desalojos, inundaciones, pérdida de sus medios de existencia, destrucción cultural, desitengración comunitaria, masacres y otros sufrimientos desproporcionados.

Es necesario que los promotores de represas sepan, para que no digan que quienes escribimos acerca del tema estamos en contra del desarrollo o es que hablamos sin fundamento, la Comisión Mundial de Represas en su informe concluyó diciendo que:

» Los costos sociales de las represas son devastadores y desconocidos p ues entre 40 y 80 millones de personas han sido reasentadas por motivo de represas. Para el caso de los pueblos indígenas y las mujeres son los que han sufrido desproporcionadamente los impactos de las represas, a la vez que en muchos casos han sido excluidos de los beneficios. El reasentamiento ha producido penurias económicas extremas, la desintegración de las comunidades y un incremento en los problemas de salud mental y física. Millones de personas que viven río debajo de los embalses han sufrido impactos terribles como resultado de las enfermedades, la alteración del caudal del río y la pérdida de los recursos naturales, incluidas las pesquerías. Los beneficios de los embalses han sido, en gran parte, para los ricos, mientras que los pobres han tenido que pagar sus costos.

» En relación a los costos ambientales de las represas son enormes, imprevistos y difíciles de mitigar. Concluye la Comisión que las represas grandes han causado profundos e irreversibles impactos ambientales, incluyendo la extinción de las especies, la pérdida de bosques, humedales y tierras agrícolas. Las represas grandes han llevado a “la pérdida de la biodiversidad acuática, las pesquerías aguas arriba y abajo y los servicios de las llanuras inundables, humedales y ecosistemas ribereños, de esteros y zonas marinas adyacentes río abajo”.

» En cuanto a la emisión de gases de efecto invernadero , la WCD dice que los gases con efecto invernadero son factores en el cambio del clima mundial. Los embalses emiten gases invernadero por la pudrición de la vegetación y los suelos inundados y la materia orgánica que llega hasta el embalse de su área de captación.

» Acerca de la producción de los beneficios proyectados , señala la WCD que a unque se acepta que las represas pueden ser beneficiosas, los beneficios efectivos son menores, en muchos casos, a los beneficios prometidos para la decisión de construir una represa.

Específicamente, la WCD encontró las siguientes desventajas:

» Las represas han logrado un rendimiento económico pobre. En promedio, las represas grandes han sido apenas marginalmente viables en lo económico, en el mejor de los casos. En promedio, los costos de las represas exceden de lo presupuestado en un 56%. Esto quiere decir que, cuando se predice que una represa costará $1 mil millones, termina costando $1,56 mil millones

» Se dispone de alternativas, pero no se las trata como competidoras en igualdad de condiciones. Existen actualmente múltiples opciones para satisfacer las necesidades energéticas, hídricas y alimentarías. Un conjunto de opciones incluye reducir la demanda de agua y energía (manejo por el lado de la demanda) y mejorar la eficiencia en su uso y producción. Además, hay muchas opciones alternativas por el lado de la oferta. Sí existen alternativas a las represas, y a menudo son más sostenibles y más baratas.

» Hay sesgo a favor de las represas grandes, puesto que estas han sido la preferencia de los políticos, los funcionarios gubernamentales, las empresas de construcción y la banca de desarrollo. Estas obras enormes han brindado oportunidades para corrupción y favoritismo y han distorsionado la toma de decisiones, en perjuicio de las opciones más económicas y eficaces.

Por supuesto que la generación de recursos energéticos es una necesidad y considero que nadie se opondría a las represas si es que estas beneficiaran a todos por igual, pero esto es difícil por la gama de intereses económicos y políticos que esconde.

Para evitar realmente convulsiones sociales contra estos proyectos, los gobiernos deben tomar en cuenta las siete prioridades estratégicas desarrolladas por la WCD consistentes en:

1. Lograr la aceptación del público. Es decir que no debe construirse ninguna represa sin la “aceptación demostrada” de las personas afectadas, y sin el consentimiento libre, previo y bien informado de los pueblos indígenas y tribales afecta dos.

2. Evaluación integral de las opciones. Antes de decidir si se construye una represa, debe realizarse un diagnóstico transparente y participativo de las necesidades de agua, alimentos y energía. Deben considerarse todas las opciones para satisfacer dichas necesidades y debe darse la primera prioridad a que los sistemas hídricos, de riego y energéticos sean más eficaces y sostenibles. Las preocupaciones sociales y ambientales deben recibir la misma ponderación como las facetas técnicas y económicas durante el proceso de evaluación de las opciones y durante todas partes de las fases de planificación, construcción y operación del proyecto.

3. Abordar las represas existentes. Deben aprovecharse las oportunidades de rehabilitar y mejorar las represas existentes con el fin de maximizar sus beneficios. Deben indemnizarse o compensarse retroactivamente las comunidades impactadas por las represas existentes. Las operaciones de las represas deben modificarse para mitigar sus impactos ambientales. Todas las represas deben tener períodos de licenciamiento con plazos determinados. Los procesos para la renovación de las licencias deben ofrecer oportunidades para revisiones participativas del desempeño del proyecto y sus impactos, para poder efectuar los cambios necesarios en la operación del proyecto, o en la desactivación de la represa.

4. Mantenimiento de los ríos y los recursos fuente de la vida. La evaluación de las opciones y las decisiones tomadas para el desarrollo de los ríos debe tratar de evitar los impactos, y minimizar y mitigar los daños causados al sistema fluvial. Antes de tomar la decisión de construir una represa, se debe compilar y analizar la información básica inicial (“línea de base”) de buena calidad, con los conocimientos científicos sobre los ecosistemas, y los aspectos sociales y de salud, tomando en cuenta los impactos acumulativos de las represas y los demás proyectos de desarrollo sobre los ecosistemas. Las represas deben dejar pasar “caudales ambientales” para ayudar a mantener los ecosistemas y sus recursos vitales.

5. Reconocer los derechos y compartir los beneficios.

La gente afectada debería ser la primera en beneficiarse de un proyecto. Esto incluye a las personas desplazadas, quienes viven aguas arriba y debajo de la represa, quienes viven alrededor del embalse, y quienes tienen terrenos impactados por los sitios de reasentamiento. Deben participar en la identificación, selección, distribución y entrega de los beneficios. Las negociaciones con las personas afectadas deben producir como resultado disposiciones de mitigación y desarrollo que sean de común acuerdo y legalmente aplicables.

6. Asegurar el cumplimiento.

Las instituciones financieras y los promotores de proyectos deben adoptar un conjunto de criterios y lineamientos claros para desarrollar los recursos hídricos y energéticos. Antes de iniciar el proyecto, deberá desarrollarse un plan para cumplir con todas las obligaciones relacionadas con el proyecto, incluyendo tanto incentivos como sanciones. Deben tomarse medidas para poner fin a las prácticas corruptas.

7. Compartir los ríos para la paz, el desarrollo y la seguridad.

Deben desarrollarse medidas para que los países puedan resolver las disputas y colaborar con relación a los ríos trasfronterizos. Los Estados deben tener la capacidad de detener los proyectos en ríos compartidos, utilizando paneles independientes y otras formas de resolución de controversias. Los principios de la WCD deben incorporarse en las políticas nacionales sobre el agua, para ayudar a resolver los diferendos y promover la cooperación en materia de cuencas hidrográficas compartidas.

La observancia de las recomendaciones de la WCD , por parte de los gobiernos, o cualquiera que se involucre en este tipo de proyectos, constituyen elementos fundamentales para el impulso de un desarrollo equitativo, justo, coherente y legítimo con las necesidades energéticas e hídricas de los habitantes de los países, de lo contrario surgirán gravísimos conflictos sociales, o acciones de muchísimas personas y comunidades, al estilo de la valientísima Tuira.

A quienes promueven las represas deben saber que el proceso de desarrollo de un país no consiste en destruir la vida y la naturaleza a cambio de la acumulación de millones de dólares de ganancias que al final de cuenta no los podrá librar de la muerte. Y porque con los millones de dólares, las empresas y los gobiernos no podrán comprar otro planeta tierra igual, ni sus aires acondicionados podrán disminuir el calentamiento global. Las ganancias ni les podrá comprar un día de vida o detener con su dinero grandes huracanes, sismos, veranos, inundaciones y todo las consecuencias que implican la destrucción ambiental que traen las represas.

Digamos sí a la vida de todos los seres humanos, incluyendo la de los promotores de represas y no a la destrucción ambiental que implican extinción de los seres humanos.

“Señores promotores de las represas, no destruyan su propia vida y la de sus semejantes, todos tenemos derechos a vivir, a comer, a disfrutar de la naturaleza. Si ustedes ya no les importa la vida y la dignidad de las personas es porque han perdido humanismo”.


Fuentes de información:
  1. Guía Ciudadana sobre la Comisión Mundial de Represas.
  2. Guardianes de los Ríos. Guía para activistas.
  3. Represas, Ríos y Derechos. Guía de Acción para comunidades afectadas por las Represas.

Guardianes de los Ríos. Guía para Activistas Pág.16. Publicación de la Internacional Rivers Network.

Comisión Mundial de Represas (WCD).

 

www.albedrio.org


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.