Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 1 - 2004

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Contrastes electorales
Por Edgar Gutiérrez - Guatemala, 4 de noviembre de 2004

Éstos son días de elecciones a distintas escalas en nuestro entorno. Brasil, Uruguay, Chile, Venezuela, Nicaragua y, claro, Estados Unidos, donde el mundo entero tiene puesta la mirada. En todos lados las elecciones, como competencia civilizada, levantan pasiones, radicalizan discursos, son un despliegue de energía y dinero. Más allá de eso, los contrastes esta vez, entre Latinoamérica y Estados Unidos son muy notables. Los sistemas de votaciones en nuestra región, después de 20 años de reformas y mantenidos con altos presupuestos, están funcionando y resultan confiables para la mayoría. En Estados Unidos, ya no, a juzgar por la gran cantidad de alegatos y demandas.

Otro contraste, aún más sustantivo, es lo que ocurre el día después de depositar el voto. Es cierto que en ningún lado las elecciones en sí mismas mejoran la vida de la gente. La calidad de la democracia se la da el sistema económico, de valores y cultura, y sus instituciones.

Las democracias de Latinoamérica sufren la impotencia de la política en nuestros días, que es no poder hacer girar la rueda de la Historia. Por eso el “malestar en la democracia”, a que alude el informe del PNUD. Salvo los días de las elecciones, cuando la gente por lo general acude entusiasta a comprar otra promesa, el resto del tiempo es desilusión, escándalos y malas noticias. Que la criminalidad continúa galopante y no hay manera de detener los asaltos y secuestros. Que los nuevos gobernantes no tenían idea de la gravedad de las cosas y saltan con cualquier improvisación que las empeora. Que no hay manera de hacer crecer el empleo y estimular la inversión, y la supervivencia sigue transcurriendo por otras rutas: el contrabando, la economía subterránea, la emigración, la economía criminal.

La democracia de Estados Unidos, en cambio, vive por lo regular extensos períodos de normalidad y movilidad social, excepto, ahora por segunda vez, los días de las elecciones. Hace cuatro años en el sistema electoral estadounidense se encendió la alarma. Se alegó fraude y se documentaron múltiples irregularidades. La serie de controles que en Latinoamérica hacen más confiable el depósito del voto y el escrutinio, han saltado en la potencia del Norte como graves vulnerabilidades.

Hay un contraste más. Latinoamérica está girando electoralmente a la izquierda, mientras Estados Unidos está profundizando su conservadurismo. Aun cuando no tenemos resultados definitivos de la acumulación de votos electorales, es incontestable que en el voto popular Bush mejoró notablemente su anterior resultado. Algunos dirán que es el efecto del miedo y la aparición de última hora de Bin Laden. Pero el hecho es que con una economía maltrecha y el fiasco en Irak, el electorado estadounidense ha votado por los paquetes de propuestas conservadoras, que son también contra los derechos de homosexuales e inmigrantes. Todo indica que el diálogo hemisférico tendrá formidables desafíos en los próximos años.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.