Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

¿Por qué sumar cero?
Por Edgar Gutiérrez - Guatemala, 14 de julio de 2005

La tarea es encontrar fórmulas de desarrollo.

No conozco en las zonas rurales de Guatemala gente que se cierre al progreso material. Aspiran a tener ingresos suficientes y (ante todo) seguros, propiedades, librarse de enfermedades, adquirir conocimientos y enganchar un futuro promisorio para los hijos. Admito que la actitud general de los guatemaltecos es derrotista, negada al cambio y desconfiada, pero esa psicología, que tiene sus razones históricas y sociológicas, cuadricula a toda la sociedad. Pero en cada estrato, por fortuna, hay rebeldes.

Viene a cuento porque la controversial consulta popular en los municipios, a propósito de la explotación minera y la inversión en hidroeléctricas, está derivando del alegato jurídico hacia la calificación peyorativa de las comunidades que rechazan esas intervenciones privadas. Que están en contra del desarrollo, que ahogados en un mar de pobreza rechazan la oportunidad de salir de ella, que son manipulables por ignorantes y supersticiosas.

Difícil, si no imposible, construir un debate cuando se arranca de premisas irreductibles, que se resumen en atribuirle mala fe al otro. De un lado la denuncia: el afán de lucro de las empresas sacrifica cualquier consideración ética, social o ambiental. Del otro, la descalificación: un puñado de activistas con propósitos inconfesables hacen del boicot al gobierno y a las corporaciones su modus vivendi. Mientras ese enfrentamiento tenga rienda suelta vamos a dejar inexploradas las soluciones más convenientes para el país y sus habitantes.

Para la explotación minera hay formas inteligentes de hacerla sustentable, socialmente ventajosa y a la vez rentable para las empresas. Varios países lo han logrado ¿Por qué nosotros no? Y sobre las hidroeléctricas no es creíble que la gente de Río Hondo las rechace per se, pues ahí, hasta que arrasó el Mitch, operó sin problemas una planta que era pública.

Me parece una gran ventaja que las comunidades se estén oponiendo a esa forma onerosa de explotación y a las privatizaciones. Son promesas falsas de desarrollo, como lo demuestra nuestra propia historia y las experiencias de países sin institucionalidad (buena parte de África) o con transiciones salvajes (gran porción de Europa del Este). La tarea es encontrar fórmulas de desarrollo que cambien un poco la ecuación de privatizar beneficios/socializar costos. Y esa es tarea indelegable de los guatemaltecos. La misma empresa Montana -tan señalada- tiene en Canadá un expediente intachable de responsabilidad social. Claro, en Canadá el capital está ajustado a la racionalidad del interés de la comunidad, el cual es procesado por las instituciones y se refleja en las leyes, bajo la aguda mirada del público y los medios.

En esta crisis de la minería y las privatizaciones, ganamos, como país, que las comunidades son ahora activas y beligerantes. El liderazgo nacional está interpelado para encontrar rutas de inversión y desarrollo que ya no expresen únicamente el interés de la asociación corporaciones/funcionarios (más parientes). Y asumir el compromiso (que es en lo que siempre fallamos) de traducirlas en acciones. De lo contrario seguiremos aplicando la fórmula del “suma cero”, que es suicida porque carcome el tejido de la convivencia y nos cierra viabilidad económica.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.