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Desafíos de los medios
Por Edgar Gutiérrez - Guatemala, 21 de julio de 2005

El poder quiere propaganda, no periodismo.

El capital de los medios es la credibilidad. El periodismo es un bien público; bajo esa lógica se tasan sus acciones. La rentabilidad da base de independencia. Pero la eficacia de los anuncios disminuye en un medio que pierde la confianza del público. El modelo de empresa construido alrededor del diario se ha caído. Inversiones que nutren la prensa tienen intereses contradictorios con la comunicación. Los diarios viven la tentación de acercarse mucho al poder político y económico. Pero el poder quiere propaganda, no periodismo.

Criterios como esos, asociados a los desafíos de los medios en el siglo XXI, fueron debatidos durante varias jornadas en Buenos Aires, en ocasión del 60 aniversario del diario Clarín. “Porque pensamos que la verdad y la independencia siguen siendo centrales en esta profesión, nos propusimos discutir con madurez las amenazas que plantean, por ejemplo, las fuerzas del poder y del mercado”, dijo al inaugurar las deliberaciones la directora de ese diario, Ernestina Herrera. Ahí estuvieron editores de The New York Times, Le Monde, El País, The Independent, La Stampay Milenio, entre otros.

Los problemas actuales para esos medios son los casos Janet Cook de The Washington Post, y Jayson Blair, de The New York Times, quienes falsearon deliberadamente datos. “Cuando estallan en los diarios paradigmáticos este tipo de escándalos, existe una especie de compulsión a mirarnos hacia nosotros para descubrir qué es lo que no hicimos para que estas cosas ocurran”, expuso el editor Ricardo Kirschbaum. Otro problema deriva de las restricciones del poder político en la lucha contra terrorista que ha llevado a la cárcel a Judith Miller periodista del NYTpor negarse a revelar sus fuentes, justamente en el país que fijó las pautas de la libertad de prensa.

“La prensa escrita permite investigar, reflexionar, explicar los acontecimientos… y puede contribuir a dar profundidad al diálogo republicano”, propuso Jesús Ceberio, director de El País. “Los diarios tienen aún un capital valioso… Pensemos cómo aprovecharlo y recrearlo con responsabilidad, sin soberbia, asumiendo nuestros errores.” Y narró su peor error en 35 años de periodismo. El 11 de marzo de 2004, tras los atentados de la estación de Atocha, recibió una llamada del presidente Aznar, quien le aseguró que la ETA era responsable. El titular para la edición vespertina extraordinaria decía “Matanza terrorista en Madrid”, y fue cambiado por “Matanza de ETA en Madrid”. La moraleja, dice Ceberio, es que “no hay fuente, por privilegiada que sea, que no exija contrastes”. Simon Kelner ( The Independent) habló sobre la relación de los periodistas con el medio. Contó que hace dos años Tony Blair fue invitado a almorzar al diario. Fue recibido por directivos y un puñado de reporteros. En un momento Blair llamó a levantar la mano por los que estaban a favor y en contra de la guerra en Irak. Los periodistas votaron en contra; los directivos, a favor. A pesar de estas opiniones, “el periódico mantuvo su independencia, tanto de la presión del gobierno como de la intervención de los propietarios”, sostuvo. Una conclusión general fue: Hay que “volver al ABC del periodismo. Sacudir la burocracia que se establece en las redacciones si no existen formas de capacitación y de estímulo”.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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