Un cierre de año turbulento
Por Edgar Gutiérrez - Guatemala, 28 de diciembre de 2006
El 2006 ha cerrado con turbulencias financieras de enormes costos y malestar de los usuarios. El sistema no ha sabido administrar los impulsos de la globalización.
Con premura se declaró la quiebra de Bancafé y los rumores (organizados y efectivos) de insolvencia del G&T Continental, dejan la sensación que los bancos locales penden de alfileres. Aunque con menos perfil, los rumores han contaminado a otros varios bancos, despertando una extendida desconfianza del público.
Si no era suficiente, las autoridades monetarias cometieron un error terrible dentro de los trámites rutinarios de sustitución de circulante. Parece que una orden equivocada de impresión de dinero, muy inferior al retiro de papel moneda gastado, ha dejado al sistema bancario sin liquidez, justamente en el período del año de mayor circulación y alta demanda de efectivo. Pero nadie asume la responsabilidad ni se piden cuentas.
El campo político también cierra bajo tormentas. La violencia ha empañado dolorosamente las filas de varios partidos. El financiamiento, presuntamente del narcotráfico, a potenciales funcionarios de origen local, agrega un factor de ingobernabilidad, al igual que el dominio ya asentado de las mafias sobre los cuerpos de seguridad y de persecución del crimen. A ello se agrega la visible puja del partido Patriota por desbancar a Álvaro Colom como favorito de las próximas elecciones, y la distorsión que introduce el hecho que el FRG y la Gana no designan aún a sus candidatos presidenciales.
El FRG, que reconstituyó casi todas sus bases tras el rompimiento de la bancada Integracionista, solo puede ver a la Corte de Constitucionalidad. La misma que hace poco le negó al general Ríos Montt volver a postularse en 2007 a la Presidencia, y que tendrá que decidir sobre su extradición a España bajo acusaciones de actos de genocidio. El caso de la Gana es más sencillo, pero sigue sin superarse: ungir (o no) un candidato oficial que, aunque se sepa perdedor, decidirá la orientación de recursos públicos en año electoral y el retiro guarnecido de algunos funcionarios.
El terreno social tampoco es un lecho de pétalos de rosa. A la inseguridad, la falta de oportunidades, los problemas financieros, los bajos ingresos y alto subempleo, las deportaciones masivas desde EE.UU. y las pérdidas por inclemencias climáticas, han venido abonando al malestar la sensación de despojo y atentado contra la salud de las exploraciones mineras y petroleras, además de otros conflictos poco divulgados, como la intención de montar una planta de cemento a pocos kilómetros de la capital o los abusos –documentados– de miembros de la familia presidencial en Huehuetenango, donde identificaron negocios turísticos en áreas de asentamiento de repatriados de México hace casi 15 años.
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