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Caer de la nube
Por Edgar Gutiérrez - Guatemala, 25 de enero de 2007

Hace un siglo hubo banqueros dignos de ese nombre, que con trabajo discreto y tesonero, austeridad y sentido de la propor­ción de su mundo construyeron instituciones sólidas y creíbles. Estoy seguro que ahora también hay banqueros que pueden edificar otra arquitectura financiera del país. Y si deja­mos correr al mercado permitiendo que establezca una relación sana con el Estado (renovado) abriremos la oportunidad para su impulso.

Ahora eso no es posible. La crisis no para. Los hallazgos sobre acciones opacas e ilegales de la autoridad monetaria parecen insondables. Además la salud del sis­tema financiero salió de las manos de las autoridades.

Los bancos crecieron artificialmente. Estaban “pupusos“ de dinero y la economía pobre. El mercado interno es muy chico para operaciones expansivas. Tampoco se fomentaron. Usted tenía un proyecto formidable y la ruta para alcanzarlo, y no encontraba dinero. El dinero de los bancos es oneroso. Una cantidad apreciable de proyectos productivos y de desarrollo se quedaron esperando el sueño de los justos, o peor: les asfixió la tasa bancaria. Por eso el dinero corrió en otras direcciones sin evaluar riesgos.

La vieja ecuación de Cacif es incorrecta. En vez de “gobierno rico, pueblo pobre”, es: pueblo pobre, gobierno pobre e indolente y bancos ricos. ¿Qué hacían con tanto dinero nutrido de bonos públicos, títulos, dife­rencial cambiario, remesas, blanqueos fiscales y demás? Eran préstamos vinculados o invertían fuera. En un mundo ancho y ajeno donde operan otras reglas. Nuestros inversionistas, allí, no parten plaza. Los huelen porque apuestan solo a la alta rentabilidad con altos riesgos. Por eso caen temprano, aunque acá nos levantan mitos sobre sus conquistas.

La mayoría de bancos puede estar sana localmente, pero usó los dineros domésticos para invertirlos en Rusia, Sudeste Asiático, EE.UU., Panamá, islas del Caribe, etcétera. Aunque quieran, algunos no pueden retornar el dinero.

Es pronto para hablar de lecciones. La urgencia para la gente es recuperar su dinero, y debe lograrlo pues muchas captaciones fueron avaladas por la “Súper”. De todos modos empiezo por decir: sigue siendo desaconsejable que el lobo cuide a las ovejas; necesitamos un Estado con funcionariado autónomo y alto profesionalismo; autoridades monetarias no corporativizadas, por tanto, debe revisarse la integración de la Junta Monetaria.

Por otro lado, el nivel de vida de los ricos de un país debe guardar proporciones internas, o se convierte en un ornitorrinco insufrible. Conozco millonarios de Nueva York con habituales jeans y viajando en metro, digo, normales. ¿Y los nuestros? ¿Qué decir de Gobernación? En un país normal sirve para cuidar la seguridad de todos, no para montar la “seguridad nacional” en función de un solo banco, como ahora. Son despropósitos que más temprano que tarde nos hacen caer de la nube.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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