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Eclipses de ley
Por Edgar Gutiérrez - Guatemala, 12 de abril de 2007

El Estado de Derecho de los oligarcas.

Justicia y gracia para mis amigos; la ley, que tritura con su pesada maquinaria, para mis enemigos. De unos años a la fecha digamos, desde que ya no se elimina, como primer recurso, físicamente al disidente político- es la norma que gobierna la convivencia en democracia de los guatemaltecos. Se pasea soberana ante los tribunales y las cortes, los defensores de la Constitución y tantas otras instancias que velan por las libertades fundamentales.

Dije: convivencia en democracia, pero una norma básica que es arbitraria en realidad acaba secuestrando la democracia. Es el camino tantas veces recorrido durante el siglo XX que, aunque en contextos distintos, siempre frustró la aspiración de paz social. ¿Quiere descifrar el gobierno de la Gana? Busque dónde anida su proclama inicial de rescate de las instituciones triturando las normas; su arranque contra la impunidad de los otros sepultado bajo el peso de su propia impunidad.

La ley a mis enemigos, la gracia a mis amigos. ¿Acaso es otro El estado de Derecho oligarca? Por eso, Berger y su grupo no tienen cargo de conciencia. Pudieron traicionar la democracia, que ni se enteraron. En cambio han sido leales a su naturaleza social. ¿A quién se le ocurre discutir responsabilidades penales de los funcionarios que ordenaron y consintieron las ejecuciones sumarias? Eso no cabe en la agenda de la ley. Quizá no fue legal, pero, compréndase, era en legítima defensa.

Por incivilizado que parezca, los delincuentes irremisibles ni siquiera alcanzan la ley. ¿Para qué gastar la ley y su pesada y lenta maquinaria en la escoria? Aquellos héroes que fueron a la guerra contra el mal, han caído empero, injustamente, bajo el montaje y el juicio político. Por eso el verdadero foco de preocupación hay que ponerlo en ciertos poderes ocultos, cuya capacidad de conspiración desde las tinieblas no conoce límites. (El truco, que no se dice, es que los poderes nada ocultos siempre proyectan sus propias sombras, y este todavía no es el país de Peter Pan, donde la sombra se libera de su dueño.)

No es problema si se tuerce la ley o se entierra si el fin es escarmentar al enemigo o desvanecer la amenaza. Son eclipses necesarios del Estado de Derecho. La lata es el escándalo de los hipócritas y su aprovechamiento político. Desde cuándo se ha ganado una guerra respetando la ley? La historia reciente lo dice: para firmar una paz segura fue imperativo, antes, imponer la paz de los sepulcros. Pero no se preocupen, mañana, disipada la emergencia, empezaremos a hacer las cosas bien, sentaremos buenas políticas de Estado.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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