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Y después de Vielmann, ¿qué?
Por Edgar Gutiérrez - Guatemala, 18 de mayo de 2007

Stein formalizó una estructura de parainteligencia de alerta temprana.

Las tragedias del 19 y 25 de febrero desnudaron la impudicia de la política de seguridad que condujeron Vielmann y Sperisen, avalada por el presidente Berger. No estoy seguro de que si ellos fallaron –tácticamente– porque no son profesionales y salpicaron sangre por todos lados al operar, o porque estratégicamente se concentraron en los delitos que interesaban a sus patrocinadores, descuidando lo demás (lo que golpea a la gente a diario, y los compromisos internacionales antinarcóticos, entre otros).

Como sea, Vielmann y Sperisen no dejaron estructuras reconocibles; tampoco habrían despertado lealtades consistentes entre agentes y comisarios. Una propiedad dúctil permitió a los aparatos de Gobernación y la Policía Nacional Civil (PNC) ajustarse con facilidad y predisposición a la política de limpieza social y los operativos Rambo de Vielmann, y ahora están a la expectativa de hacia dónde apunta la ministra De Torrebiarte. Son organismos que saben administrar transiciones, pues lidian con ellas cada cuantos meses. Ahora, en torno a negocios, tráficos y demás acciones y asociaciones oscuras que anidan, las estructuras siguen imperturbables.

El movimiento de cintura del Gobierno para desempantanarse del mal trance fue acudir a la figura de mega estructuras y un ligero lavado de cara, distribuyendo prebendas y encontrando chivos expiatorios.

De Torrebiarte desalojó a 20 ex oficiales militares asignados a las comisarías, que presuntamente constituían, al viejo estilo, una red orientadora del ciclo de inteligencia para los propósitos de Vielmann y Sperisen. Pero, acto seguido, el vicepresidente Stein –como diciendo: en el organigrama un general vale por 20 oficiales– dio paso a Julio Balconi en la función de secretario técnico de una mega estructura inexistente (el Sistema Nacional de Seguridad), y el viejo oficial de Inteligencia militar que tuvo un rol destacado en la D2 en 1984, aparte de una desafortunada entrevista a Prensa Libre (18/04 pág. 10) y esperar a que se legalice su nombramiento, se ha dedicado a dar recomendaciones –inatendibles– a los ministros del Gabinete de seguridad y defensa.

En estos ajustes post Vielmann, lo más reciente es el desmoche sin ton ni son de la SAE. Stein, otra vez, envía a su gente para completar el coro que debería facilitar el sistema de seguridad. Con ese movimiento formalizó una estructura de para-inteligencia, conocida como alerta temprana que, con financiamiento internacional, mantuvo en su despacho. Ya instalada esa gente en el callejón Manchén, ahora se ocupa de abrir plazas a sus amigos. Entre tanto, a unos mareros les cayó la chibolita y ahora son procesados por los crímenes contra los policías en El Boquerón, y los reflectores se concentran en una banda de Jalpatagua para que pague la factura entera por la chorreada de los intocables en Gobernación. Parte sin novedad.

Fuente: www.elperiodico.com.gt - 170507


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