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Acudirán al Ejército
Por Edgar Gutiérrez - Guatemala, 4 de junio de 2007

¿Cómo recuperar el terreno si la Policía está colapsada?.

Un grupo de policías recibió la orden de allanar un lugar de presuntos narcotraficantes, pero llegó tarde. Los señores recibían protección de otros policías que les salvaron del choque. Un agente llega a un banco con Q1.5 millones en efectivo. Quiere comprar una casa, dice, y cuando le dan el formulario de la IVE sale atropelladamente. Otro agente hace su súper y pide a la cajera aceptarle el pago en dólares de alta denominación.

Todo apunta a un solo dato: la PNC está atravesada por el narcotráfico. Y mientras garanticen a los barones de la droga rutas y accesos, alertas tempranas de operativos en su contra, y la represión de eventuales carteles competidores, el hábitat se preservará y la coexistencia reinará.

Las autoridades aplicaron un enfoque errado y a la larga oneroso. Querían comisarios y policías que cumplieran sus prioridades –desarticular a sangre y fuego bandas que asaltan furgones, extorsionistas, robacarros-; después de llenar la cuota que hacía cada cual. Tampoco se enojaban, me temo, si los subalternos, disimuladamente, abandonaban maletines regordetes en sus despachos.
Cuando esa lógica se implanta en un aparato de seguridad, su colapso es cuestión de tiempo.

La lógica normativa es suplantada por una nomenclatura de mafias, y aunque a estas no les convenga romper las formalidades, se desata una dinámica que puede salir del control, incluso de los barones de la droga. El contraste de estilos de vida de un agente que recibe una paga de Q4 mil y otro de igual rango que junta comisiones de Q100 mil mensuales, después de los recelos, despierta ambiciones de emular. Además, un delito lleva a otro hasta urdir redes que diversifican operaciones, como cualquier corporación de negocios.

¿Hacia dónde conduce esa situación? Sospecho que la presión internacional será irresistible y el próximo Gobierno, de entrada, se verá forzado a emprender una batida enérgica contra carteles de la droga. Si resiste emprenderla o la lleva sin convicción, le informarán de los costos de ser paria internacional. ¿Pero cómo, con qué la siguiente administración puede tratar de recuperar terreno si la Policía está colapsada? Acudirá al Ejército. La experiencia la tenemos y la película se ve ahora mismo en México.

Las guerras contra el narcotráfico escalan de manera irrefrenable a violencia atroz y terrorífica, y nunca se ganan, pues la clave de su desmontaje está en el mercado, no en los fusiles. Y la exposición operacional descompone las instituciones. De ahí la importancia de regular metas tácticas sin cejar en el objetivo estratégico de dotar al Estado de aparatos de seguridad profesionales, eficaces y encarrilados en la legalidad.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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