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Gracias por su visita señora Susana Villarán
Por Edith González - Guatemala, 24 de julio de 2004

"Que haya un cadáver más ¿qué importa al mundo?"
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Bienvenida señora Susana Villarán, relatora especial de la Comisión Interamericana de derechos Humanos. Nuevamente está usted en nuestro país. Ahora es época de lluvia, los campos y jardines florecen y la vegetación se observa en todas partes, incluso en los espacios destinados a las aceras. En donde algunos vecinos decidieron plantar su jardín y hasta cercarlo para que los transeúntes no lo destruyan al pasar.

Usted tuvo oportunidad de ver un hecho dramatizado, y cuentan que fue tan real, que los presentes lloraron, quizás porque además los actores también son los personajes reales.

¿Sabe que nuestro país ha sido declarado destino turístico cultural? Lo que también debe saber es que lo que relatan los periódicos sobre asaltos, secuestros, robos y cobros de impuestos por las maras, ¡ ha ¡ y violaciones, torturas y asesinatos a mujeres, no son representaciones, son hechos reales.

Hace un año usted estuvo aquí, se reunió con muchas personas, hizo recomendaciones al gobierno y a la sociedad civil. Pero fíjese que el martes 19 de julio en la página 13, Diario La Hora publicaba que "hasta el momento son 324 mujeres las que han muerto en forma violenta en lo que va del año, sin que se logre frenar estos hechos en contra del género femenino."

Esto no es su culpa, usted cumpla con su misión, pero acá las cosas están peor. Imagínese que hay medios que publican expectativas al respecto, "para este año se prevé que la cifra de 497 mujeres ultimadas en 2004 será superada". (Prensa Libre, 18/7.p8) No le parece increíble que tal cual precios de productos de la canasta básica o quinielas de apuesta se hable así de los crímenes contra las mujeres.

Nuestro país no es el mismo de hace un año, ha cambiado. Las muertes violentas de mujeres no aparecen en las carátulas de los periódicos, dejaron de ser noticia. Nos estamos deshumanizando, nos acostumbramos, estamos perdiendo. Perdiendo los valores, la dignidad, los derechos, las esperanzas, la vida.

Pasamos ya la fase en que nos asustamos, nos enojamos, nos protegimos y hasta hablamos de las mujeres asesinadas. Nos compadecimos, prendimos una vela y elevamos una oración. Y no faltó quien las trató de mareras, prostitutas, cualquieras... sin importar su edad, porque debe saber que entre los cadáveres de las mujeres que visitaron la morgue, las hay de todas las edades, desde bebés hasta mujeres adultas mayores. Sólo al mediodía de ayer 7 mujeres habían sido asesinadas en esta semana.

El 5 % de los casos han sido llevados a los tribunales, usted conoce ese dato, como sabe que el 95 % continúan impunes. Usted hace recomendaciones, nos insta a vivir en paz, a respetar los derechos humanos, a parar la violencia, a dejar la intolerancia, ¿pero cómo, si casi llegamos al primer lugar mundial?

La multiculturalidad de nuestro país se ve como una desgracia no como una riqueza. Y la peor maldición que pudiera caer del cielo es ser mujer, indígena y pobre. A las niñas aún se les prohíbe el ingreso a las escuelas vistiendo su traje indígena, pese a lo que dice el artículo 58 de la Constitución Política de la República de Guatemala, el Acuerdo 5, literal E, punto 1 de los Acuerdos de Paz, y el acuerdo del Ministerio de Educación, relacionado con el tema. Y a las mujeres mayores también se les discrimina si no que lo diga Rigoberta Menchú.

Nuestras hijas y también nuestros hijos viven cada día más sitiados, tenemos temor por su vida, les restringimos las salidas y nosotras mismas hemos cambiado nuestros hábitos. Las actividades culturales por la noche tienen menos público y prácticamente ya nadie asiste a las escuelas nocturnas. Tenemos miedo a los ladrones, a los secuestradores, a los violadores, pero también a los policías.

Se han organizado patrullas de defensa en los barrios y comunidades, pero igualmente grupos que cobran impuesto a los conductores de autobuses, a los tenderos y a los mismos moradores de las colonias.

Ahora no son los grupos pro derechos humanos o de mujeres quienes la invitan a venir, sino el mismo gobierno, que no sólo incumple con los dos primeros artículos de la Constitución Política de la República de Guatemala, sino que dice tener voluntad, pero no recursos de ningún tipo.

Estamos llegando al momento en que no necesitamos sugerencias ni consejos sino, recetas mágicas.

Fuente: www.lahora.com.gt


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