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Hospital Roosevelt en la lucha contra la discriminación
Por Edith González - Guatemala, 4 de septiembre de 2005
edithgonzalezm@hotmail.com

"No hay herida más dolorosa que la punzada de conciencia"
J.E.L.


Las respuestas a una encuesta publicada el fin de semana pasado en un matutino expresan cómo los guatemaltecos vivimos nuestras relaciones.

En un país definido como multiétnico, pluricultural y multilingüe el 94.3 por ciento de los entrevistados reconocen la existencia de la discriminación. Lo que definitivamente nos deja muy mal en cuanto a la aceptación y demuestra que nuestro grado de tolerancia hacia lo diferente es mínimo.

En la segunda mitad del siglo pasado, se buscó la integración de los indígenas, se habló de procesos de latinización con la creación de instituciones dedicadas a enseñar a los indígenas a hablar, vestir y comportarse como los ladinos.

Ya para finales del siglo, con la firma de los Acuerdos de Paz en 1996 se abre una nueva etapa en este aspecto. Uno de los doce acuerdos, firmados entre enero de 1994 y diciembre de 1996 luego de la Cumbre de Presidentes Centroamericanos en Esquipulas en agosto de 1987, está dedicado completamente a la identidad y derechos de los pueblos indígenas.

Quizás habrá quienes lo consideren sin importancia al no ser parte de las políticas de Estado de manera real, sino sólo de uso político. Sin embargo es preciso observar que si bien los cambios han sido pocos y lentos, sí se han producido y continúan en proceso.

Tan sólo a principios de este año se realizó un estudio en el Hospital Roosevelt para conocer las dificultades que enfrentan los guatemaltecos para su asistencia médica. Una de ellas se descubrió y es el idioma. Por lo que se llevó a cabo una selección entre su personal para prepararlos como intérpretes mayas.

El cackhiquel, quiché, mam y pocomán son idiomas que junto con el español se escuchan ahora en los pasillos del Hospital Roosevelt. Lo que ha permitido que los pacientes sean mejor atendidos y puedan además de expresar sus necesidades sentirse comprendidos y acelerar su proceso de curación. Pero ello no pareció llenar las expectativas del doctor Jorge Villavicencio, director del Hospital, en cuanto al Acuerdo 5 sobre identidad y derechos de los pueblos indígenas en el punto III literal A.2.iii. "promover la utilización de los idiomas de los pueblos indígenas en la prestación de los servicios sociales del Estado a nivel comunitario". Por lo que creó un servicio de información a través de un altavoz que llega a todo el hospital, que se transmite tres veces al día en idiomas mayas, "en servicio a nuestros pacientes y familiares", según nos dice. Estos intérpretes cuentan con el respaldo y la valorización de la Academia de Lenguas Mayas en donde se prepara una capacitación para lograr una mayor profesionalización en su interpretación del idioma, a pesar de ser el idioma materno de cada uno de los traductores.

Y aún hay más. Para quienes no conocen el Hospital Roosevelt su ruta ahora será más sencilla. El mismo está siendo reseñalizado, sólo que en esta ocasión además de en español, en distintos idiomas mayas.

Pero Villavicencio no está solo en esta tarea, otros profesionales como la doctora Tamara Obispo, responsable del control epidemiológico, se encarga de señalizar en idiomas mayas las rutas de manejo de materiales contaminados.

Un camino muy importante en la lucha contra la discriminación en nuestro país se ha iniciado en el Hospital Roosevelt, al considerar el idioma de otras personas, un ejemplo a imitar por todo el servicio de salud, especialmente por las autoridades superiores. Una ardua tarea en un país excluyente, pero un paso tras otro marcan la ruta.

Fuente: www.lahora.com.gt - 030905


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