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Danza de la pobreza
Por Ernesto Guadalupe Pos Sacalxot - Guatemala, 15 de enero de 2021

¿Cómo se hace más pobre al pobre y cómo comenzó su pobreza? Generalmente el pobre no tiene memoria del inicio de su pobreza porque en su mayoría fueron herencias por generaciones. Bauman decía que una cosa es ser pobre en una comunidad rica donde hay producción, ciencia y tecnología; otra es ser pobre en una comunidad de consumo, y una tercera, ser pobre en una comunidad pobre donde la naturaleza se encarga de darle vida a sus habitantes.

Al iniciar la época de la industrialización, aumentó el trabajo esclavizante que el hombre tuvo que soportar en nombre del progreso y la libertad, porque el trabajo se justificó como fuente para satisfacer las necesidades vitales, pero también la satisfacción de deseos de consumo. De esta manera, se inventó la industria del márquetin, imponiendo aspiraciones y deseos interminables, formando masas humanas de consumidores porque las industrias inventaron un sinfín de estrategias como la oferta, lanzamientos de nuevos productos en temporadas especiales, viajes y vacaciones, joyas, comidas, lujos de que las personas caen presa del consumo a través de la seducción.

Muchas industrias recreativas, parques, cines ofrecen entadas libres para la niñez, creando hábitos a temprana edad para el consumo, aunque las entradas sean gratis, no son así las golosinas, los refrescos, las pizzas que los niños pelean con sus padres cuando no les satisfacen esos gustos.

La tarjeta de crédito ha facilitado la vida de esta sociedad moderna, quien no cuenta con el plástico se aísla del mundo; por lo tanto, se crea la necesidad de bancarizarse. Sin embargo, poco se dice de las trampas que acompañan, porque han sustituido el hábito del consumo racional o el ahorro con la moda de endeudarse, deudas que muchas veces se vuelven impagables. Mientras, el Estado deja de tener control del crédito, creando imaginarios innovadores, buenos para la compañía, y, por lo tanto, buenos para el país.

El tema de los seguros se impone porque en Guatemala nunca ha existido un Estado benefactor; de tal manera que se sustituyó a través de los pagos de seguros de vivienda, vehículo, salud, accidentes… y falta poco para que los bancos empiecen a vender seguros contra la mala suerte y la vagancia. Aunque para las grandes inversiones existen seguros de esta magnitud, es decir, cualquier inversión que las compañías realizan y no funcionan, hay seguros que garantizan recuperar los millones invertidos.

Otro ejemplo de esto, son los productos deMcDonald’s, Coca-cola y otras marcas que patrocinan eventos públicos y privados, cuyas marcas saturan el ambiente, incluso utilizan fotos de indígenas disfrutando esos productos para ampliar las ventas; sin embargo, a todas luces se conoce que son dañinas para la salud, son causantes de diabetes, cáncer, enfermedades del corazón, caries y una infinidad de males para la salud colectiva; pero, nadie los detiene para vender.

Un tema importante que Bauman menciona e ilumina para el caso de Guatemala con una población analfabeta y domesticada es que cuesta hacer miradas críticas hacia los productores que están siempre unidos, en alianzas y no se equivocan formando corporaciones aglutinados en el Cacif y la agroindustria que tienen cooptada la mayoría de servicios estratégicos como los medios de comunicación, puertos y aeropuertos, aduanas, carreteras, telecomunicaciones y todas las empresas comerciales rentables. Todas estas industrias se coordinan muy bien, se comunican y se integran entre sí; mientras los consumidores actúan de manera contraria, las personas deciden comprar de manera aislada e individual sin que nadie los frene, no hay leyes que frenen el consumismo.

De esta manera, surgen estrategias para exprimir lo poco que tienen los pobres para el consumo hasta dejarlos más pobres, méndigos, excluidos que finalmente se vuelven obstáculos para la sociedad cuando dejan de consumir. Lo poco que ganan las personas en el taller, la fábrica, los comercios y los servicios, lo consumen inmediatamente; entonces, se explica el fenómeno de familias pobres con teléfonos, plasmas, equipos de sonido y otros productos, aunque su realidad social puede que alquilen o carezcan de viviendas.

La misión de este sistema de consumismo es que las personas adquieran productos para satisfacer simplemente el deseo, que funciona de la misma forma que al consumir espectáculos, tal como menciona Bauman a las grandes estrellas del cine, del deporte y de la música que no solamente imponen nuevos deseos, se les paga por sus conciertos y endiosarlos ofreciéndoles regalos por los milagros espectaculares que dan al público rindiéndoles cultos.

Desear es gratis, y a cada momento surgen tantos deseos, pero para satisfacerlos se necesita mucho dinero, dice Bauman, por eso, los restaurantes Campero, McDonald’s y otros lugares son saturados por personas de pueblos rurales que regalan su de trabajo.

De esta manera, se fabrica por segundos más pobres y pobres, a costa de sacrificar las necesidades vitales para vivir con dignidad, aunque los defensores de la libertad dirán que cada persona es libre de consumir lo que quiera.

 

Fuente: https://gazeta.gt - 110121


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