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Derrota moral y ética
Por Eduardo Higueros - Guatemala, 30 de septiembre de 2005
lehigueros@yahoo.com

A propósito de columnistas que hacen apología de los militares, al justificar que en cumplimiento de la Constitución debieron masacrar a sus propios coterráneos, muchos de ellos mujeres, niños y ancianos indefensos y desarmados, no queda sino decir que algunos de ellos, como ex alumnos y catedráticos del Centro de Estudios Estratégicos para la Estabilidad Nacional, son leales a la amistad que tales calidades les facilitaron.

La degeneración que se hizo de la defensa de la patria, con base en una malévola interpretación del mandato constitucional, permitió saciar instintos racistas, pues la mayoría de la población masacrada era indígena. Cada cementerio clandestino es una derrota moral y ética del Ejército.

Cada viuda, cada huérfano, cada madre o padre que perdió a sus seres queridos en tan absurda y brutal avalancha de crueldad, lo hace más guatemalteco digno de la tierra que lo vio nacer. Porque esta madre de todos, nuestra patria, está en todos ellos. Porque aquellos que perdieron todo principio de lealtad y amor a la Patria, no merecen ningún tipo de reconocimiento ni mucho menos justificación de su función, porque desvirtuaron su papel de defensores de su propio pueblo.

Qué buen papel efectuaron los militares en aquellos que ahora los defienden, porque a sabiendas de su simpatía a su nefasta labor, la completaron en las aulas y en los convivios.

La igualdad ante la ley debe ser tabla rasa para todos los guatemaltecos. Los privilegios de ser juzgados por miembros de su mismo grupo académico, como se pretende con las reformas al Código Militar, con el respaldo de los diputados Otto Pérez Molina, Roxana Baldetti y Baudilio Hichos, no es más que una demostración de que obedecen a intereses de los que serían favorecidos con tales reformas legales.

Qué pena da enterarse que tienen poco amor a la patria, que no es sólo de ellos, cuando la presentan como un país en donde no se quiere avanzar dejando atrás prácticas viciadas que han propiciado el crimen y la impunidad.

Para diputados así, que se olvidan que comen de nuestros impuestos, la Patria no podría jamás estar agradecida, su patriotismo es falso. Pero en fin, demuestran lo que son, uno militar con poca civilidad, otra una ex censora de la prensa, y el otro ex guardia de Hacienda.

Todos conocen su oficio y lo hacen bien. Porque es seguro que estos señores no han olvidado que muchos de sus patrocinados han sido acusados de cometer crímenes, efectuar operaciones de contrabando, tráfico de drogas y apropiación de los recursos del Estado.

Que el futuro nos libre de Otto Pérez Molina, Roxana Baldetti, Baudilio Hichos y otros que como ellos denigran a la Patria y ofenden la inteligencia.

Su actitud, además, los hace cómplices de delitos cometidos por hombres uniformados en contra de un pueblo indefenso y empobrecido debido al saqueo practicado en las arcas del Estado.

Fuente: www.prensalibre.com - Sección de lectores


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