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Somos 15 por ciento más pobres
Por Ana María Monroy y Vernick Gudiel - 6 de enero de 2005

Según estudios de consultoras extranjeras, la economía guatemalteca es 15 por ciento más pequeña de lo que calculó el Ingreso

Cuarenta y seis años de rezago en las estadísticas de la banca central ocasionaron que sobreestimaran lo que producen los guatemaltecos, la tributación que realizan, su deuda con el mundo y el ingreso que tienen, variables claves para trazar el rumbo del país y las expectativas de los agentes económicos (gobierno, empresas, familias, inversionistas).

Se desconoce si fueron escalofríos, sudores o una migraña severa lo que experimentaron los funcionarios del Banco de Guatemala cuando Magda Ascuez y Vera Pérez, consultoras internacionales contratadas para el estudio, les dieron la noticia: “la economía de Guatemala es 15 por ciento más pequeña de lo que calculan”.

La razón principal, de acuerdo con las expertas, se debe a un rezago en la metodología y el año base que se toma como referencia para cuantificar la producción, 1958.

Estos 46 años de desactualización en el cálculo de las estadísticas nacionales inflaron la economía de 2001 (nuevo año base) en 15 por ciento, pues la cifra que el Banguat calculó en ese período decía que el Producto Interno Bruto (la sumatoria de todos los bienes y servicios producidos en el país) era de Q164 mil 870 millones cuando lo que estimaron que produjo Guatemala en ese año en términos monetarios fueron Q140 mil 139 millones.

Ascuez y Pérez fueron contratadas por el Banguat para actualizar el sistema de cuentas nacionales e implementar un método internacionalmente aprobado por Naciones Unidas, elaborado con fines de comparación a otras economías del mundo, que el Banguat prevé estará implementado en 2006.

El método que se utilizó desde 1958 calculó únicamente la variación de la producción, pero no su valor agregado, que en una economía es determinante para conocer su desempeño, y toma en cuenta nuevos sectores productivos, de acuerdo con las investigadoras.

Repercusiones macro

Las implicaciones del hallazgo de esta consultoría pondrían en entredicho el estado de salud de la economía guatemalteca y las políticas macroeconómicas recientemente aprobadas.

Aunque Lizardo Sosa, presidente del Banguat, explica que no son resultados definitivos y falta su comprobación contra otros parámetros, reconoce que es un tema delicado y que por el momento prefieren no hacerlo público.

“Si al final se confirma la impresión de las consultoras, así será, no tenemos para dónde… la estructura de la economía ha variado mucho desde 1958”, expresó. Uno de los indicadores que podrían causar problema a la hora de actualizar las estimaciones del banco central es el ingreso per cápita (por persona anual). A nivel internacional bajaríamos unos cuantos escalones y seríamos un país más pobre de lo que ya somos, confirma Sosa.

Otro ejemplo sería la deuda externa, donde según Sosa, seríamos un país más endeudado de lo que deberíamos estar. El déficit de la balanza de pagos y el déficit fiscal serían otros indicadores que se incrementarían a niveles más alarmantes de lo que ya se encuentran.

Algo que no se atrevió a opinar Sosa fue si afectaría la calificación de riesgo país que podría caerse, afectando la impresión de los inversionistas locales y extranjeros, alejando los capitales de Guatemala.

Crítica falta de transparencia

A Pablo Rodas Martini, analista independiente, no le extrañó la sobreestimación del PIB, pues es un tema ya mencionado y que siempre rehuía comentar el Banguat.

Rodas Martini recomendó que la institución dé a conocer públicamente el estudio que las consultoras realizaron y que aún no se tome como una “verdad absoluta”, pues es necesario buscar una segunda o tercera opinión.

Para el analista es lamentable que los ciudadanos tengan que enterarse de esta situación a través de los medios y no por iniciativa del Banguat. Recordó que esto ya había sucedido a inicios de los años 90, cuando se engavetó un proyecto que sugería cifras divergentes a las estadísticas oficiales.

En materia de política económica se puede calificar como un “terremoto socioeconómico de cifras” que hará variar la política en ciertas áreas, pues esto significa que somos 15 por ciento más pobres.

Tomado de www.elperiodico.com.gt


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