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Guatemaltecos a merced de banqueros deshonestos
Por Erwin Pérez - Guatemala, 20 de enero de 2007

Una vez más las autoridades de la Superintendencia de Bancos y de la Junta Monetaria han demostrado una incapacidad digna de provocar su destitución. Y por segunda ocasión, en menos de cuatro meses, enfrentan un serio problema que pudieron haber evitado si, como corresponde, hubieran cumplido con su trabajo. Lo cierto es que miles de personas enfrentan una crisis económica por el cierre de otro banco del sistema.

Las autoridades monetarias decidieron intervenir y clausurar el Banco del Comercio, BC, la semana pasada, cuando éste ya se encontraba en condiciones insalvables y a su solicitud del mismo banco. Los mecanismos de control y vigilancia a los bancos en Guatemala debieran estar lo suficientemente actualizados para percatarse de transacciones anómalas. De modo que la actual situación corresponde más a fallos y a incumplimiento de deberes de quienes tiene a su cargo hacer funcionar aquellos mecanismos.

Con la pasividad que acostumbra mostrar el superintendente de Bancos, Willy Zapata, apareció en televisión pidiendo calma a los miles de personas estafadas por el Banco de Comercio. Con absoluta tranquilidad les aseguró a cuenta-habientes perjudicados que les serían devueltos Q20 mil quetzales como máximo, de lo que tuvieran en sus cuentas bancarias. Es decir que si alguien posee un ahorro de Q1 millón, debería resignarse a perder Q980 mil. Pocos días después el Banco Industrial anunció que asumía todos los activos y pasivos del quebrado banco y respaldaría los depósitos hechos en Guatemala.

Pero la situación es mucho más dramática para aquellos guatemaltecos y guatemaltecas que depositaron su dinero en Certificados de Custodio, pues de éstos la Junta Monetaria asegura que no devolverá ningún centavo. La gravedad del asunto originó que un ex piloto aéreo, que depositó su confianza y el capital de toda una vida de trabajo (Q1 millón 295 mil) en el BC, decidiera quitarse la vida de un disparo. En un caso como éste, el análisis no sólo debe hacerse sobre las circunstancias emocionales y sicológicas de la víctima, sino de la indignante situación en que los banqueros tienen a todos los usuarios y las gravísimas irresponsabilidades de las autoridades monetarias. Responsables indirectos no sólo de la crisis, sino de la muerte del ex piloto.

Las revelaciones que se han hecho sobre la situación del banco, reflejan que durante muchos años estuvo captando dinero y sacándolo del país hacia una Off Shore en Panamá, no declarada en Guatemala, lo que deja a los afectados sin posibilidad de recuperar su dinero. A estas alturas nadie duda que las autoridades tienen alto porcentaje de responsabilidad porque ellas siempre tuvieron acceso a las interioridades del banco y se quedaron de brazos cruzados.

La situación del banco pone una vez más al descubierto las enormes debilidades a las que se ha llevado al Estado en su conjunto. Lo más evidente es la impunidad con que actúan los grupos económicos. Por eso son las familias involucradas en el sistema financiero, que claman por la no intervención del Estado en los asuntos del mercado porque ello entorpece su desarrollo. Pero luego de conseguir su enriquecimiento a costa de los depositantes, dejan en manos del propio Estado el banco ya en quiebra, para que de los bolsillos de todos y todas se tome el efectivo necesario para solucionar el problema.

Adicionalmente, esta crisis demuestra la escasa capacidad de las autoridades de seguridad del país y del Ministerio Público, que siguen sin poder capturar a ninguno de los responsables del BC. Hoy, desde muy temprano han realizado al menos cuatro allanamientos en varias residencias, con los cuales pretenden capturar a los ex ejecutivos del Banco del Comercio, sin que haya resultados favorables para la justicia.

El cierre de los dos bancos y de financieras, en estos últimos meses, son parte de las oscuras maniobras que existen atrás del sistema bancario. En el caso de Bancafé, (intervenido por la SB en octubre) pareció obedecer a una decisión política y no financiera de las autoridades monetarias. Detrás de aquel cierre se vislumbran intereses mezquinos de diversa índole, y se hizo clausurar el banco, pese a que éste aún contaba con la suficiente liquidez como para devolver el dinero. En el caso de Banco del Comercio, se habla de triangulaciones de dinero con otros bancos y financieras, para esconder las irregularidades.

Esta situación nos hace preguntarnos ¿qué más ocultan los grupos financieros del país? En un futuro cercano no debería sorprendernos que uno o más bancos o financieras sean descubiertos lavando dinero del crimen organizado. Ya sea de su parte más fuerte: el narcotráfico, o bien del contrabando de mercancías o de empresas que evaden impuestos y luego tienen necesidad de blanquear el efectivo. Tampoco sería extraño, que luego de una responsable labor de las autoridades, y pareciera que eso es pedir demasiado, se descubra que bancos o financieras, se prestan a ocultar o modificar los movimientos financieros de los partidos políticos con el fin de esconder sus fuentes de financiamiento.

Corregir las deficiencias y vacíos legales que dejan a la ciudadanía a merced de empresarios y banqueros deshonestos debiera comenzar por destituir de los encargados de controlarles, a los funcionarios que durante largos años han servido a los grupos financieros, Willy Zapata, es el ejemplo más cercano de esa deficiencia pero no el único.

Fuente: www.i-dem.org - Nueva Época números 1124


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